sábado, 4 de enero de 2014

Para Vivir... es necesario Coraje

Tanto la semilla intacta como la que rompe su cáscara tienen las mismas propiedades. Sin embargo, solo la que rompe su cáscara es capaz de lanzarse a la aventura de la vida.

Esta aventura requiere una única osadía: descubrir que no se puede vivir a través de la experiencia de los otros, y estar dispuesto a entregarse.

No se puede tener los ojos de uno, los oídos de otro, para saber de antemano lo que va a ocurrir; cada existencia es diferente de la otra.

No importa lo que me espera, yo deseo estar con el corazón abierto para recibir.

Que yo no tenga miedo de poner mi brazo en el hombro de alguien, hasta que me lo corten.

Que yo no tema hacer algo que nadie hizo antes hasta que me hieran.

Déjenme ser tonto hoy, porque la tontería es todo lo que tengo para dar esta mañana; me pueden reprender por eso, pero no tiene importancia.

Mañana, quien sabe, yo seré menos tonto.

Kahil Gibran

viernes, 3 de enero de 2014

Cuando el viento sopla

Hace algunos años un hacendado poseía tierras a lo largo del litoral del Sur Atlántico. Constantemente anunciaba estar precisando empleados. La mayoría de las personas estaban poco dispuestas a trabajar en campos a lo largo del Atlántico. Temían las horribles tempestades que barrían aquella región, haciendo estragos en las construcciones y las plantaciones.
Buscando nuevos empleados, el recibió muchos rechazos. Finalmente, un hombre bajo y delgado, de edad media se aproximó al hacendado.
- ¿Usted es un buen labrador? Le preguntó el hacendado.
- Bueno, yo puedo dormir cuando el viento sopla, le respondió el pequeño hombre.

Bastante confuso con la respuesta, el hacendado, desesperado por ayuda, lo empleó. Este pequeño hombre trabajó bien en todo el campo, manteniedose ocupado desde el amanecer hasta el anochecer. Y el hacendado estaba satisfecho con el trabajo del hombre.

Pero entonces, una noche, el viento sopló ruidosamente. El hacendado saltó de la cama, agarró una lámpara y corrió hasta el alojamiento del empleado. Sacudió al pequeño hombre y le gritó:

- ¿Levántate! Una tempestad está llegando! Amarra las cosas antes que sean arrastradas!

El hombre pequeño se dio vueta en la cama y le dijo firmemente,
- No señor. Yo ya le dije: "Yo puedo dormir cuando el viento sopla."

Enfurecido por la respuesta, el hacendado estuvo tentado a despedirlo inmediatamente. En vez de eso, se apresuró a salir y preparar el terreno para la tempestad.

Del empleado se ocuparía después. Pero, para su asombro, encontró que todas las parvas de heno habían sido cubiertas con lonas firmemente atadas al suelo. Las vacas estaban bien protegidas en el granero, los pollos en el gallinero, y todas las puertas muy bien trabadas. Las ventanas bien cerradas y aseguradas. Todo estaba amarrado.

Nada podría ser arrastrado. El hacendado entonces entendió lo que su empleado le había querido decir. Y retornó a su cama para también dormir cuando el viento soplaba.

jueves, 2 de enero de 2014

Unidos por un Cable

En la intimidad de la distancia unidos por un cable compartimos nuestros sueños y esperanzas, realizamos un viaje mágico e íntimo a tiempos inmemoriales del recuerdo escondido en la brecha del tiempo que ha forjado en nuestros corazones, los cuales esperan poder recuperar la respuesta a un sentimiento lejano conocido por el hombre y desconocido por el alma...

El viaje que realizamos no es mas que una puerta mágica que nos transporta a la seguridad de la noche que nos llena de ilusiones y estrellas fugaces de recuerdos perdidos y a la necesidad de poder encontrarnos en nuestro rincón apartado en una red tejida por miles de almas sedientas de cariño, curiosidad y amor.

Por lo cual creo firmemente nunca poder perder el vínculo trazado en mi destino por una brecha de información la cual viaja cubierta de pasión y locura para encontrar su objetivo mágico dentro tu ordenador.

miércoles, 1 de enero de 2014

Suerte... buena o mala

Una historia china habla de un anciano labrador que tenia un viejo caballo para cultivar sus campos. Un día, el caballo escapo a las montañas. Cuando los vecinos del anciano se acercaban para condolerse con él y lamentar su desgracia, el anciano les repitió: ¿Mala suerte?, ¿Buena suerte?, ¿Quién sabe?.

Una semana después, el caballo volvió con un manada de caballos salvajes. Entonces los vecinos felicitaron al labrador por su buena suerte. Este les respondió: ¿Mala suerte?, ¿Buena suerte?, ¿Quién sabe?

Cuando el hijo del labrador intentó domar uno de aquellos caballos salvajes, cayó y se rompió una pierna. Todo el mundo consideró esto como una desgracia, no así el labrador; se limitó a decir: ¿Mala suerte?, ¿Buena Suerte?, ¿Quién sabe?

Unas semanas mas tarde, el ejército entró en el poblado y fueron reclutados todos los jóvenes que se encontraban en buenas condiciones. Cuando vieron al hijo del labrador con la pierna rota, lo dejaron tranquilo. ¿Había sido Buena suerte?, ¿Mala suerte?, ¿Quién sabe?

Todo lo que a primera vista parece un contratiempo puede ser un disfraz del bien. Y lo que parece bueno a primera vista puede ser dañino.

Así pués sería una postura sabia que dejemos a DIOS decir lo que es buena suerte y mala, y le agradezcamos que las cosas se convierten en bien para los que le aman...