domingo, 30 de septiembre de 2012
Mas allá del Dinero
Se cuenta una preciosa historia de una familia pobre que tenía la facultad de tomar todas las cosas por su mejor lado. Una mujer rica se interesó por ayudarlos. Un día la visitó un vecino de la familia pobre y le dijo que la estaban embaucando. Los niños de aquella familia siempre comen cosas deliciosas, lujos que ni yo puedo permitirme - dijo el vecino. La mujer rica fue a visitar esta familia al mediodía. Estaba parada junto a la puerta, a punto de llamar, cuando oyó que una de las niñitas le preguntaba a otra: - ¿Te vas a servir asado hoy? - No, creo que comeré pollo asado - respondió la otra niña. Al oír eso la mujer golpeó la puerta y entró inmediatamente. Vio a las dos niñas sentadas a la mesa en la que habían unas pocas rebanadas de pan seco, dos papas frías, un jarro de agua y nada más.
A sus preguntas contestaron que se hacían de cuenta que su pobre comida era toda suerte de manjares y el juego hacía que la comida les fuera un verdadero festín.
Usted no sabe lo delicioso que es el pan cuando una lo llama torta de frutillas. - Pero es mucho más rico si lo llamas helado de crema - dijo la otra niña. La señora rica salió de allí con una nueva idea de lo que significa el contentamiento. Descubrió que la felicidad no está en las cosas, sino en los pensamientos. Acababa de aprender lo que Salomón había dicho tanto tiempo antes, que "El ánimo del hombre lo sostiene en su enfermedad; pero perdido el ánimo, ¿quién lo levantará?"
No pidamos que cambie nuestra suerte, pidamos ser transformados nosotros. Entonces, veremos que hay bendiciones que nos aguardan en la suerte que nos ha correspondido
sábado, 29 de septiembre de 2012
La Ciudad de los Pozos
Esa ciudad no estaba habitada por personas, como todas las demás ciudades del planeta. Esa ciudad estaba habitada por pozos. Pozos vivientes... pero pozos al fin.
Los pozos se diferenciaban entre sí, no sólo por el lugar en el que estaban excavados, sino también por el brocal (la abertura que los conectaba con el exterior).
Había pozos pudientes y ostentosos con brocales de mármol y de metales preciosos; pozos humildes de ladrillo y madera y algunos otros más pobres, con simples agujeros pelados que se abrían en la tierra.
La comunicación entre los habitantes de la ciudad era de brocal a brocal y las noticias cundían rápidamente, de punta a punta del poblado.
Un día llegó a la ciudad una "moda" que seguramente había nacido en algún pueblito humano: La nueva idea señalaba que todo ser viviente que se precie debería cuidar mucho más lo interior que lo exterior. Lo importante no es lo superficial sino el contenido.
Así fue como los pozos comenzaron a llenarse de cosas. Algunos se llenaban de joyas, monedas de oro y piedras preciosas. Otros, más prácticos, se llenaron de electrodomésticos y aparatos mecánicos. Algunos más optaron por el arte, y fueron llenándose de pinturas, pianos de cola y sofisticadas esculturas posmodernas. Finalmente los intelectuales se llenaron de libros, de manifiestos ideológicos y de revistas especializadas.
Pasó el tiempo...
La mayoría de los pozos se llenaron a tal punto que ya no pudieron incorporar nada más.
Los pozos no eran todos iguales, así que, si bien algunos se conformaron, hubo otros que pensaron que debían hacer algo para seguir metiendo cosas en su interior...
Alguno de ellos fue el primero: En lugar de apretar el contenido, se le ocurrió aumentar su capacidad ensanchándose.
No pasó mucho tiempo antes de que la idea fuera imitada, todos los pozos gastaban gran parte de sus energías en ensancharse para poder hacer más espacio en su interior. Un pozo, pequeño y alejado del centro de la ciudad, empezó a ver a sus camaradas ensanchándose desmedidamente. El pensó que si seguían hinchándose de tal manera, pronto se confundirían los bordes y cada uno perdería su identidad...
Quizás a partir de esta idea se le ocurrió que otra manera de aumentar su capacidad era crecer, pero no a lo ancho sino hacia lo profundo. Hacerse más hondo en lugar de más ancho. Pronto se dio cuenta de que todo lo que tenía dentro de él le imposibilitaba la tarea de profundizar. Si quería ser más profundo debía vaciarse de todo contenido...
Al principio tuvo miedo al vacío, pero luego, cuando vio que no había otra posibilidad, lo hizo.
Vacío de posesiones, el pozo empezó a volverse profundo, mientras los demás se apoderaban de las cosas de las que él se había desecho...
Un día, sorpresivamente, el pozo que crecía hacia adentro tuvo una sorpresa: Adentro, muy adentro, y muy en el fondo encontró agua!!! Nunca antes otro pozo había encontrado agua...
El pozo superó la sorpresa y empezó a jugar con el agua del fondo, humedeciendo las paredes, salpicando los bordes y por último sacando agua hacia afuera.
La ciudad nunca había sido regada más que por la lluvia, que de hecho era bastante escasa, así que la tierra alrededor del pozo, revitalizada por el agua, empezó a despertar.
Las semillas de sus entrañas brotaron en pasto, en tréboles, en flores y en tronquitos endebles que se volvieron árboles después...
La vida explotó en colores alrededor del alejado pozo al que empezaron a llamar "El Vergel". Todos le preguntaban como había conseguido el milagro...
- Ningún milagro -respondía el Vergel- hay que buscar en el interior, hacia lo profundo...
Muchos quisieron seguir el ejemplo del Vergel pero desandaron la idea cuando se dieron cuenta de que para ir más profundo debían vaciarse. Siguieron ensanchándose cada vez más para llenarse de más y más cosas...
En la otra punta de la ciudad, otro pozo decidió correr también el riesgo del vacío...
Y también comenzó a profundizar...
Y también llegó al agua...
Y también salpicó hacia afuera creando un segundo oasis verde en el pueblo...
- ¿Qué harás cuando se termine al agua? -le preguntaban.
- No se lo que pasará -contestaba-. Pero, por ahora, cuanto más agua saco más agua hay.
Pasaron unos cuantos meses antes del gran descubrimiento. Un día, casi por "causalidad", los dos pozos se dieron cuenta de que el agua que habían encontrado en el fondo de sí mismos era la misma...
Que el mismo río subterráneo que pasaba por uno inundaba la profundidad del otro.
Se dieron cuenta de que se abría para ellos la posibilidad de una nueva vida. No sólo podían comunicarse de brocal a brocal, superficialmente, como todos los demás, sino que la búsqueda les había deparado un nuevo y secreto punto de contacto:
LA COMUNICACIÓN PROFUNDA QUE SOLO CONSIGUEN ENTRE SÍ AQUELLOS QUE TIENEN EL CORAJE DE VACIARSE DE CONTENIDOS Y BUSCAR EN LO PROFUNDO DE SU SER LO QUE TIENEN PARA DAR...
viernes, 28 de septiembre de 2012
Todo lo que tu Corazón desee.
Una mujer soñó que entraba en una tienda recién inaugurada, en la plaza del mercado y, para su sorpresa, descubrió que Dios se encontraba tras el mostrador.
-¿Qué vendes aquí?, le preguntó.
-“Todo lo que tu corazón desee”, respondió Dios.
Sin atreverse casi a creer lo que estaba oyendo, la mujer se decidió a pedir lo mejor que un ser humano podría desear: “Deseo paz de espíritu, amor, felicidad, sabiduría y ausencia de todo temor”, dijo. Y luego, tras un instante de vacilación, añadió: “No sólo para mi, sino para todo el mundo”.
Dios se sonrió y dijo: “Creo que no me has comprendido, querida. Aquí no vendemos frutos. Únicamente vendemos semillas”.
-¿Qué vendes aquí?, le preguntó.
-“Todo lo que tu corazón desee”, respondió Dios.
Sin atreverse casi a creer lo que estaba oyendo, la mujer se decidió a pedir lo mejor que un ser humano podría desear: “Deseo paz de espíritu, amor, felicidad, sabiduría y ausencia de todo temor”, dijo. Y luego, tras un instante de vacilación, añadió: “No sólo para mi, sino para todo el mundo”.
Dios se sonrió y dijo: “Creo que no me has comprendido, querida. Aquí no vendemos frutos. Únicamente vendemos semillas”.
jueves, 27 de septiembre de 2012
La Semilla
Se cuenta que allá para el año 250 A.C., en la China antigua, un príncipe de la región norte del país estaba por ser coronado emperador, pero de acuerdo con la ley, él debía casarse.
Sabiendo esto, él decidió hacer una competencia entre las muchachas de la corte para ver quién sería digna de su propuesta.
Al día siguiente, el príncipe anunció que recibiría en una celebración especial a todas las pretendientes y lanzaría un desafío. Una anciana que servía en el palacio hacía muchos años, escuchó los comentarios sobre los preparativos. Sintió una leve tristeza porque sabía que su joven hija tenía un sentimiento profundo de amor por el príncipe.
Al llegar a la casa y contar los hechos a la joven, se asombró al saber que ella quería ir a la celebración. Sin poder creerlo le preguntó:
"¿Hija mía, que vas a hacer allá? Todas las muchachas más bellas y ricas de la corte estarán allí. Sácate esa idea insensata de la cabeza. Sé que debes estar sufriendo, pero no hagas que el sufrimiento se vuelva locura".
Y la hija respondió: "No, querida madre, no estoy sufriendo y tampoco estoy loca. Yo sé que jamás seré escogida, pero es mi oportunidad de estar por lo menos por algunos momentos cerca del príncipe. Esto me hará feliz".
Por la noche la joven llegó al palacio. Allí estaban todas las muchachas más bellas, con las más bellas ropas, con las más bellas joyas y con las más determinadas intenciones.
Entonces, finalmente, el príncipe anunció el desafío: "Daré a cada una de ustedes una semilla. Deben cultivarla con amor y hacerla crecer. Aquella que me traiga la flor más bella dentro de seis meses será escogida por mí, esposa y futura emperatriz de China".
La propuesta del príncipe seguía las tradiciones de aquel pueblo, que valoraba mucho la especialidad de cultivar algo, sean: costumbres, amistades, relaciones, etc.
El tiempo pasó y la dulce joven, como no tenía mucha habilidad en las artes de la jardinería, cuidaba con mucha paciencia y ternura de su semilla, pues sabía que si la belleza de la flor surgía como su amor, no tendría que preocuparse con el resultado.
Pasaron tres meses y nada brotó. La joven intentó todos los métodos que conocía pero nada había nacido. Día tras día veía más lejos su sueño, pero su amor era más profundo.
Por fin, pasaron los seis meses y nada había brotado. Conciente de su esfuerzo y dedicación la muchacha le comunicó a su madre que sin importar las circunstancias ella regresaría al palacio en la fecha y hora acordadas sólo para estar cerca del príncipe por unos momentos.
En la hora señalada estaba allí, con su vaso vacío. Todas las otras pretendientes tenían una flor, cada una más bella que la otra, de las más variadas formas y colores. Ella estaba admirada. Nunca había visto una escena tan bella.
Finalmente, llegó el momento esperado y el príncipe observó a cada una de las pretendientes con mucho cuidado y atención. Después de pasar por todas, una a una, anunció su resultado.
Aquella bella joven con su vaso vacío sería su futura esposa. Todos los presentes tuvieron las más inesperadas reacciones. Nadie entendía por qué él había escogido justamente a aquella que no había cultivado nada.
Entonces, con calma el príncipe explicó: "Esta fue la única que cultivó la flor que la hizo digna de convertirse en emperatriz: la flor de la honestidad.
Todas las semillas que entregué eran estériles".
"SI PARA VENCER, ESTUVIERA EN JUEGO TU HONESTIDAD, PIERDE. Y SERÁS SIEMPRE UN VENCEDOR".
miércoles, 26 de septiembre de 2012
La Llama y la Luz
Hu-Song, filósofo de Oriente, contó a sus discípulos la siguiente historia:
"... Varios hombres habían quedado encerrados por error en una oscura caverna donde no podían ver casi nada . Pasó algún tiempo, y uno de ellos logró encender una pequeña tea. Pero la luz que daba era tan escasa que aún así no se podía ver nada. Al hombre, sin embargo, se le ocurrió que con su luz podía ayudar a que cada uno de los demás prendieran su propia tea y así compartiendo la llama con todos la caverna se iluminó".
Uno de los discípulos preguntó a Hu-Song:
¿Qué nos enseña, maestro, este relato?
Y Hu-Song contestó : Nos enseña que nuestra luz sigue siendo oscuridad
si no la compartimos con el prójimo. Y también nos dice que el compartir
nuestra luz no la desvanece, sino que por el contrario la hace crecer.
Dentro nuestro flamea una pequeña llama que necesita ser escuchada y atendida.
Hay una parte de nosotros que quiere algo más que este tipo de ocupaciones.
Hay una parte nuestra que es hermosa, luminosa y grande y está esperando ser nutrida.
Hay una parte de nosotros que desea una vida mejor y sueña....
y busca por los caminos de la vida alguien que pueda ser el viento bajo sus alas y lo ayude a volar.
"El compartir nos enriquece en lugar de hacernos mas pobres"
"Los momentos mas felices son aquellos que hemos podido compartir"
martes, 25 de septiembre de 2012
Un Nudo de Amor
En una junta de padres de familia de cierta escuela, la directora resaltaba el apoyo que los padres deben darle a los hijos. También pedía que se hicieran presentes el máximo de tiempo posible.
Ella entendía que, aunque la mayoría de los padres y madres de aquella comunidad fueran trabajadores, deberían encontrar un poco de tiempo para dedicar y entender a los niños.
Sin embargo, la directora se sorprendió cuando uno de los padres se levantó y explicó, en forma humilde, que él no tenia tiempo de hablar con su hijo durante la semana. Cuando salía para trabajar era muy temprano y su hijo todavía estaba durmiendo. Cuando regresaba del trabajo era muy tarde y el niño ya no estaba despierto. Explicó, además, que tenía que trabajar de esa forma para proveer el sustento de la familia.
Dijo también que el no tener tiempo para su hijo lo angustiaba mucho e intentaba redimirse acercandose a besarlo todas las noches cuando llegaba a su casa y, para que su hijo supiera de su presencia, él hacía un nudo en la punta de la sabana que lo cubría. Eso sucedía religiosamente todas las noches cuando iba a besarlo.
Cuando el hijo despertaba y veía el nudo, sabía, a través de él, que su papá había estado allí y lo había besado. El nudo era el medio de comunicación entre ellos.
La directora se emocionó con aquella singular historia y se sorprendió aún más cuando constató que el hijo de ese padre era uno de los mejores alumnos de la escuela.
El hecho nos hace reflexionar sobre las muchas formas en que las personas pueden hacerse presentes y comunicarse entre sí.
Aquel padre encontró su forma, que era simple pero eficiente. Y lo más importante es que su hijo percibía, a través del nudo afectivo, lo que su papá le estaba diciendo.
Algunas veces nos preocupamos tanto con la forma de decir las cosas que nos olvidamos de lo principal, que es la comunicación a través del sentimiento.
Simples detalles como un beso y un nudo en la punta de una sábana, significaban, para aquel hijo, muchísimo más que regalos o disculpas vacías. Es válido que nos preocupemos por las personas, pero es más importante que ellas lo sepan, que puedan sentirlo.
Para que exista la comunicación es necesario que las personas "escuchen" el lenguaje de nuestro corazón, pues, en materia de afecto, los sentimientos siempre hablan más alto que las palabras. Es por ese motivo que un beso, revestido del más puro afecto, cura el dolor de cabeza, el raspón en la rodilla, el miedo a la oscuridad.
Las personas tal vez no entiendan el significado de muchas palabras, pero saben registrar un gesto de amor.
Aunque ese gesto sea solamente un nudo.
lunes, 24 de septiembre de 2012
La verdadera Paz
(Una historia que nos enseña la importancia de nuestra paz interior).
Había una vez, un rey que ofreció un gran premio a aquel artista que pudiera captar en una pintura la paz perfecta. Muchos artistas intentaron, y el rey observó y admiró todas las pinturas que le presentaron, pero sólamente hubieron dos que a él realmente le gustaron y tuvo que escoger entre ellas.
La primera era un lago muy tranquilo. Este lago era un espejo perfecto donde se reflejaban unas plácidas montañas que lo rodeaban. Sobre éstas se encontraba un cielo muy azul con tenues nubes blancas. Todos aquellos que miraron esta pintura pensaron que ésta reflejaba la paz perfecta.
La segunda pintura también tenía montañas. Pero éstas eran escabrosas y descubiertas. Sobre ellas había un cielo furioso del cual caía un impetuoso aguacero con rayos y truenos. Montaña abajo parecía retumbar un espumoso torrente de agua. Todo esto no se revelaba para nada pacífico.
Pero cuando el Rey observó cuidadosamente, miró tras la cascada un delicado arbusto creciendo en una grieta de la roca. En este arbusto se encontraba un nido. Allí, en medio del rugir de la violenta caída de agua, estaba sentado plácidamente un pajarito en el medio de su nido...
Paz perfecta... ¿Cuál crees que fue la pintura ganadora?
El Rey escogió la segunda. ¿Sabes por qué?
"Porque," explicaba el Rey, "Paz no significa estar en un lugar sin ruidos, sin problemas, sin trabajo duro o sin dolor. Paz significa que a pesar de estar en medio de todas estas cosas permanezcamos calmados dentro de nuestro corazón. Este es el verdadero significado de la paz.
Había una vez, un rey que ofreció un gran premio a aquel artista que pudiera captar en una pintura la paz perfecta. Muchos artistas intentaron, y el rey observó y admiró todas las pinturas que le presentaron, pero sólamente hubieron dos que a él realmente le gustaron y tuvo que escoger entre ellas.
La primera era un lago muy tranquilo. Este lago era un espejo perfecto donde se reflejaban unas plácidas montañas que lo rodeaban. Sobre éstas se encontraba un cielo muy azul con tenues nubes blancas. Todos aquellos que miraron esta pintura pensaron que ésta reflejaba la paz perfecta.
La segunda pintura también tenía montañas. Pero éstas eran escabrosas y descubiertas. Sobre ellas había un cielo furioso del cual caía un impetuoso aguacero con rayos y truenos. Montaña abajo parecía retumbar un espumoso torrente de agua. Todo esto no se revelaba para nada pacífico.
Pero cuando el Rey observó cuidadosamente, miró tras la cascada un delicado arbusto creciendo en una grieta de la roca. En este arbusto se encontraba un nido. Allí, en medio del rugir de la violenta caída de agua, estaba sentado plácidamente un pajarito en el medio de su nido...
Paz perfecta... ¿Cuál crees que fue la pintura ganadora?
El Rey escogió la segunda. ¿Sabes por qué?
"Porque," explicaba el Rey, "Paz no significa estar en un lugar sin ruidos, sin problemas, sin trabajo duro o sin dolor. Paz significa que a pesar de estar en medio de todas estas cosas permanezcamos calmados dentro de nuestro corazón. Este es el verdadero significado de la paz.
domingo, 23 de septiembre de 2012
El Hombre de la Ventana
Dos hombres ambos muy enfermos, ocupaban la misma habitación de un hospital.
A uno se le permitía sentarse en una cama cada tarde, durante una hora, para ayudarle a drenar el liquido de sus pulmones. Su cama daba a la única ventana de la habitación. El otro hombre tenia que estar todo el tiempo boca arriba.
A uno se le permitía sentarse en una cama cada tarde, durante una hora, para ayudarle a drenar el liquido de sus pulmones. Su cama daba a la única ventana de la habitación. El otro hombre tenia que estar todo el tiempo boca arriba.
Los
dos charlaban durante horas. Hablaban de sus mujeres y sus familias,
sus hogares, sus trabajos, su estancia en el servicio militar, donde
habían estado de vacaciones. Y cada tarde, cuando el hombre de la cama
junto a la ventana podía sentarse pasaba el tiempo describiendo a su
vecino todas las cosas que podía ver desde la ventana.
El hombre de la otra cama empezó a desear que llegaran esas horas, en que su mundo se ensanchaba y cobraba vida con todas las actividades y colores del mundo exterior. La ventana daba a un parque con un precioso lago, patos y cisnes jugaban en el agua, mientras los niños lo hacían con sus cometas.
Los jóvenes enamorados paseaban de la mano, entre flores de todos los colores del arco iris. Grandes árboles adornaban el paisaje, y se podía ver en la distancia una bella vista de la línea de la ciudad.
Según el hombre de la ventana describía esto con detalle exquisito, el del otro lado de la habitación (el que estaba acostado) cerraba los ojos e imaginaba la idílica escena.
Una tarde calurosa, el hombre de la ventana describió un desfile que estaba pasando. Aunque el otro hombre no podía oír a la banda, podía verlo, con los ojos de su mente, exactamente como lo describía el hombre de la ventana con sus mágicas palabras.
Pasaron días y semanas. Una mañana, la enfermera de día entro con el agua para bañarles, encontrándose el cuerpo sin vida del hombre de la ventana, que había muerto placidamente mientras dormia.
Se lleno de pesar y llamo a los ayudantes del hospital, para llevarse el cuerpo.
Tan pronto como lo considero apropiado, el otro hombre pidió ser trasladado a la cama al lado de la ventana.
La enfermera le cambio encantada y tras asegurarse de que el estaba cómodo, salió de la habitación.
Lentamente y con dificultad, el hombre se irguió sobre el codo para lanzar la primera mirada al mundo exterior; por fin tendría la alegría de verlo el mismo. Se esforzó para girarse despacio y mirar por la ventana al lado de la cama... y se encontró con una pared blanca.
SORPRENDIDO...
El hombre pregunto a la enfermera que podría haber motivado a su compañero muerto para describir cosas tan maravillosas a través de la ventana.
La enfermera le dijo que el hombre era ciego y que no habría podido ver ni la pared, y le indico:
- Quizás quería animarle a usted.
El hombre de la otra cama empezó a desear que llegaran esas horas, en que su mundo se ensanchaba y cobraba vida con todas las actividades y colores del mundo exterior. La ventana daba a un parque con un precioso lago, patos y cisnes jugaban en el agua, mientras los niños lo hacían con sus cometas.
Los jóvenes enamorados paseaban de la mano, entre flores de todos los colores del arco iris. Grandes árboles adornaban el paisaje, y se podía ver en la distancia una bella vista de la línea de la ciudad.
Según el hombre de la ventana describía esto con detalle exquisito, el del otro lado de la habitación (el que estaba acostado) cerraba los ojos e imaginaba la idílica escena.
Una tarde calurosa, el hombre de la ventana describió un desfile que estaba pasando. Aunque el otro hombre no podía oír a la banda, podía verlo, con los ojos de su mente, exactamente como lo describía el hombre de la ventana con sus mágicas palabras.
Pasaron días y semanas. Una mañana, la enfermera de día entro con el agua para bañarles, encontrándose el cuerpo sin vida del hombre de la ventana, que había muerto placidamente mientras dormia.
Se lleno de pesar y llamo a los ayudantes del hospital, para llevarse el cuerpo.
Tan pronto como lo considero apropiado, el otro hombre pidió ser trasladado a la cama al lado de la ventana.
La enfermera le cambio encantada y tras asegurarse de que el estaba cómodo, salió de la habitación.
Lentamente y con dificultad, el hombre se irguió sobre el codo para lanzar la primera mirada al mundo exterior; por fin tendría la alegría de verlo el mismo. Se esforzó para girarse despacio y mirar por la ventana al lado de la cama... y se encontró con una pared blanca.
SORPRENDIDO...
El hombre pregunto a la enfermera que podría haber motivado a su compañero muerto para describir cosas tan maravillosas a través de la ventana.
La enfermera le dijo que el hombre era ciego y que no habría podido ver ni la pared, y le indico:
- Quizás quería animarle a usted.
sábado, 22 de septiembre de 2012
La Leyenda del verdadero Amigo
Dice una linda leyenda árabe que dos amigos viajaban por el desierto y en un determinado punto del viaje discutieron.
Uno de ellos, ofendido, sin nada que decir, escribió en la arena:
HOY, MI MEJOR AMIGO ME PEGO UNA BOFETADA EN EL ROSTRO.
Siguieron adelante y llegaron a un oasis donde resolvieron bañarse. El que había sido abofeteado y lastimado comenzó a ahogarse, siendo salvado por el amigo.
Al recuperarse tomó un estilete y escribió en una piedra:
HOY, MI MEJOR AMIGO ME SALVO LA VIDA.
Intrigado, el amigo preguntó:
¿Por qué después de lastimarte, escribiste en la arena y ahora escribes en una piedra?
Sonriendo, el otro amigo respondió:
Cuando un gran amigo nos ofende, deberemos escribir en la arena donde el viento del olvido y el perdón se encargarán de borrarlo y apagarlo; por otro lado cuando nos pase algo grandioso, deberemos grabarlo en la piedra de la memoria del corazón donde viento ninguno en todo el mundo podrá borrarlo.
Uno de ellos, ofendido, sin nada que decir, escribió en la arena:
HOY, MI MEJOR AMIGO ME PEGO UNA BOFETADA EN EL ROSTRO.
Siguieron adelante y llegaron a un oasis donde resolvieron bañarse. El que había sido abofeteado y lastimado comenzó a ahogarse, siendo salvado por el amigo.
Al recuperarse tomó un estilete y escribió en una piedra:
HOY, MI MEJOR AMIGO ME SALVO LA VIDA.
Intrigado, el amigo preguntó:
¿Por qué después de lastimarte, escribiste en la arena y ahora escribes en una piedra?
Sonriendo, el otro amigo respondió:
Cuando un gran amigo nos ofende, deberemos escribir en la arena donde el viento del olvido y el perdón se encargarán de borrarlo y apagarlo; por otro lado cuando nos pase algo grandioso, deberemos grabarlo en la piedra de la memoria del corazón donde viento ninguno en todo el mundo podrá borrarlo.
viernes, 21 de septiembre de 2012
El Buscador
Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como buscador. Un buscador es alguien que busca. No necesariamente es alguien que encuentra. Tampoco esa alguien que sabe lo que está buscando. Es simplemente para quien su vida es una búsqueda.
Un día un buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. Él había aprendido a hacer caso riguroso a esas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, así que dejó todo y partió. Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos divisó Kammir, a lo lejos. Un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó la atención. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadoras. La rodeaba por completo una especie de valla pequeña de madera lustrada… Una portezuela de bronce lo invitaba a entrar.
Un día un buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. Él había aprendido a hacer caso riguroso a esas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, así que dejó todo y partió. Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos divisó Kammir, a lo lejos. Un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó la atención. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadoras. La rodeaba por completo una especie de valla pequeña de madera lustrada… Una portezuela de bronce lo invitaba a entrar.
De pronto sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar. El buscador traspaso el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles. Dejó que sus ojos eran los de un buscador, quizá por eso descubrió, sobre una de las piedras, aquella inscripción …
"Abdel Tare, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días".
Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra. Era una lápida, sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar… Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado, también tenía una inscripción, se acercó a leerla decía "Llamar Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas". El buscador se sintió terrible mente conmocionado. Este hermoso lugar, era un cementerio y cada piedra una lápida. Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto, pero lo que lo contactó con el espanto, fue comprobar que, el que más tiempo había vivido, apenas sobrepasaba 11 años. Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a llorar. El cuidador del cementerio pasaba por ahí y se acercó, lo miró llorar por un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.
- No ningún familiar – dijo el buscador - ¿Qué pasa con este pueblo?, ¿Qué cosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿Por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar? ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que lo ha obligado a construir un cementerio de chicos?.
- No ningún familiar – dijo el buscador - ¿Qué pasa con este pueblo?, ¿Qué cosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿Por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar? ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que lo ha obligado a construir un cementerio de chicos?.
El anciano sonrió y dijo: -Puede usted serenarse, no hay tal maldición, lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré: cuando un joven cumple 15 años, sus padres le regalan una libreta, como esta que tengo aquí, colgando del cuello, y es tradición entre nosotros que, a partir de allí, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella: a la izquierda que fu lo disfrutado…, a la derecha, cuanto tiempo duró ese gozo. ¿ Conoció a su novia y se enamoró de ella? ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla?…¿Una semana?, dos?, ¿tres semanas y media?… Y después… la emoción del primer beso, ¿cuánto duró?, ¿El minuto y medio del beso?, ¿Dos días?, ¿Una semana? … ¿y el trabajo más anhelado? …, ¿y el encuentro con los amigos…?, ¿y el viaje más deseado…?, ¿y el reencuentro con ese ser especial que te dio vida, ternura y alegría. ¿Cuánto duró
el disfrutar de estas situaciones?… ¿horas?, ¿días?…
Así vamos anotando en la libreta cada momento, cuando alguien se muere, es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado, para escribirlo sobre su tumba. Porque ese es, para nosotros, el único y verdadero tiempo vivido.
jueves, 20 de septiembre de 2012
La Gaviota
Erase una gaviota que vivía en una playa de la región patagónica; grandes acantilados limitaban la visual hacia tierras lejanas. Vivía con sus compañeras de vuelo que todas las mañanas al despuntar el alba partían con rumbo desconocido, internándose en el mar para buscar alimentos, mientras con placer sobrevolaban ese infinito azul.
-Hoy no saldré -dijo un día nuestra gaviota a sus compañeras -deseo quedarme a ver el amanecer en la playa, tengo curiosidad por ver qué sucede mientras nosotras volamos. Sé que vienen los humanos, quiero verlos de cerca.
-¿Qué tiene eso de atractivo? -preguntó una gaviota curiosa
-Desperdiciar volar en el inmenso azul por ver unos seres que sólo quieren asustarnos -sentenció otra gaviota frunciendo su pico.
-Si -dijo decididamente nuestra gaviota -quiero ver con mis ojos todas las maravillas a que el mar incita.
-Es una eutropelia -dijo la gaviota mayor -nos dejas para quedarte con ellos.
-Quiero observarlos, nada más -dijo tímidamente la gaviota. -Mañana volaré con ustedes. Sólo será por hoy.
Las restantes gaviotas emprendieron el vuelo, como todos los días, apenas el sol apareció en el horizonte.
Nuestra gaviota quedóse caminando por la playa, comiendo pequeños moluscos. Cuando el sol despegó del horizonte, comenzaron a llegar los humanos, con sus sombrillas coloridas, bolsos rebosantes de alimentos, hombres arrastrando sus redes, niños que bajaban desenfrenadamente en busca del mar.
Pasó el resto del día haciendo pequeños vuelos. Los niños intentaban acercarse a ella... Les extrañaba una gaviota solitaria en la playa y corrían a su encuentro.
El sol se fue poniendo y con las últimas luces, los bañistas y pescadores fueron abandonando la playa. A lo lejos pudo observar una blanca línea que se aproximaba a la costa. Eran sus compañeras que volvían después del largo día.
-¿Cómo te fue? -preguntó la gaviota curiosa.
-¿Qué fue más interesante que volar sobre el ancho mar? -preguntó la gaviota mayor.
-Vi niños jugar, mujeres disfrutando del sol, hombres compartiendo travesuras con sus hijos, pescadores concentrados en apresar peces, parejas de enamorados caminando por la costa, mujeres mayores disfrutando de sus nietos, jovencitas dorando sus cuerpos mientras mantenían largas charlas adolescentes. Conocí a un vendedor ambulante que me dio unas bolitas blancas exquisitas, mientras pregonaba en voz muy alta sus dulces, aquellos que los niños desean. Vi gente ejercitando sus cuerpos, unos corriendo, otros caminando, otros en bicicleta.
Las otras gaviotas escuchaban el relato de nuestra amiga en silencio, hasta que una de ellas preguntó
-¿Qué harás mañana?
-Me quedaré un día más a observarlos, me gustó verlos, será él ultimo día, después continuaré los vuelos con ustedes. Dicho esto, se retiró a dormir a su nido, mientras las otras murmullaban a sus espaldas.
Así pasaron los días y nuestra gaviota, siempre decía "un día más". Pasaron semanas. Hasta que una mañana al alba estaba alistada junto con sus compañeras. Ya había visto lo suficiente de los humanos, había compartido con los niños sus alegrías, había hecho amigos, había disfrutado su compañía... Quería volver a ver los mares en toda su plenitud.
Sus compañeras la miraron asombradas, ya casi no la tenían en cuenta, se sentían traicionadas por ella. Como siempre decía la mayor de todas -era una eutropelia hacia las gaviotas.
Todas abrieron sus alas y remontaron el hermoso cielo azul.
Todas, menos nuestra amiga, que no podía levantar vuelo más de dos metros de la arena. Caía y volvía a aletear. Sus alas estaban endurecidas. Vio cómo se alejaban sus compañeras hacia el infinito, sin siquiera intentar ayudarla.
Pasó el día. Ya no disfrutó con los humanos, estaba triste. Ya no podía volar como antes.
Quedóse detrás de una roca, decidida a morir de hambre. Se dio cuenta que sin volar su vida no tenía sentido. Su curiosidad por conocer cosas nuevas la había traicionado.
Así quedó, agazapada detrás de una roca durante todo el día.
Ya comenzaba a atardecer cuando un niño la vio. Él había estado jugando con nuestra gaviota los últimos días, le había tirado miguitas, había corrido con ella todo el día, ya no tratando de atraparla, era un juego sin fin.
El niño se acercó, la gaviota no atinó a escapar. Se miraron. El niño vio esos ojos tristes y comprendió todo.
Se quedó pensativo, su amiga era evidente que no podía volar, tal vez estaba herida o tal vez... pero hizo como todos los niños, en vez de pensar, actuó rápidamente...
Tomó a la gaviota entre sus pequeños brazos y la llevó hasta la cima del acantilado. La posó sobre el suelo y le dijo.
-Vuela, bonita gaviota, vuela por mí, tú naciste con alas... Úsalas!
La gaviota vio el precipicio, no sabía si podría hacerlo, pero miró la cara del niño, ese niño que se había convertido en su amigo. Ninguna gaviota tiene un amigo. No lo podía defraudar.
Abrió sus alas, sintió alegría, plenitud de su condición de ser y voló, voló, y voló...
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