viernes, 30 de noviembre de 2012

“Esto también pasará”


Hubo una vez un rey que dijo a los sabios de la corte:

- Me estoy fabricando un precioso anillo. He conseguido uno de los mejores diamantes posibles. Quiero guardar oculto dentro del anillo algún mensaje que pueda ayudarme en momentos de desesperación total, y que ayude a mis herederos, y a los herederos de mis herederos, para siempre. Tiene que ser un mensaje pequeño, de manera que quepa debajo del diamante del anillo.Todos quienes escucharon eran sabios, grandes eruditos; podrían haber escrito grandes tratados, pero darle un mensaje de no más de dos o tres palabras que le pudieran ayudar en momentos de desesperación total... Pensaron, buscaron en sus libros, pero no podían encontrar nada.


El rey tenía un anciano sirviente que también había sido sirviente de su padre. La madre del rey murió pronto y este sirviente cuidó de él, por tanto, lo trataba como si fuera de la familia. El rey sentía un inmenso respeto por el anciano, de modo que también lo consultó. Y éste le dijo: 


-No soy un sabio, ni un erudito, ni un académico, pero conozco el mensaje. Durante mi larga vida en palacio, me he encontrado con todo tipo de gente, y en una ocasión me encontré con un místico. Era invitado de tu padre y yo estuve a su servicio. Cuando se iba, como gesto de agradecimiento, me dio este mensaje –el anciano lo escribió en un diminuto papel, lo dobló y se lo dio al rey-. Pero no lo leas –le dijo- manténlo escondido en el anillo. Abrelo sólo cuando todo lo demás haya fracasado, cuando no encuentres salida a la situación-

Ese momento no tardó en llegar. El país fue invadido y el rey perdió el reino. Estaba huyendo en su caballo para salvar la vida y sus enemigos lo perseguían. Estaba solo y los perseguidores eran numerosos. Llegó a un lugar donde el camino se acababa, no había salida: enfrente había un precipicio y un profundo valle; caer por él sería el fin. Y no podía volver porque el enemigo le cerraba el camino. Ya podía escuchar el trotar de los caballos. No podía seguir hacia delante y no había ningún otro camino...


De repente, se acordó del anillo. Lo abrió, sacó el papel y allí encontró un pequeño mensaje tremendamente valioso: Simplemente decía “ESTO TAMBIEN PASARA”.


Mientras leía “esto también pasará” sintió que se cernía sobre él un gran silencio. Los enemigos que le perseguían debían haberse perdido en el bosque, o debían haberse equivocado de camino, pero lo cierto es que poco a poco dejó de escuchar el trote de los caballos.


El rey se sentía profundamente agradecido al sirviente y al místico desconocido. Aquellas palabras habían resultado milagrosas. Dobló el papel, volvió a ponerlo en el anillo, reunió a sus ejércitos y reconquistó el reino. Y el día que entraba de nuevo victorioso en la capital hubo una gran celebración con música, bailes... y él se sentía muy orgulloso de sí mismo.


El anciano estaba a su lado en el carro y le dijo:


-Este momento también es adecuado: vuelve a mirar el mensaje.
-¿Qué quieres decir? –preguntó el rey-. Ahora estoy victorioso, la gente celebra mi vuelta, no estoy desesperado, no me encuentro en una situación sin salida.
-Escucha –dijo el anciano-: este mensaje no es sólo para situaciones desesperadas; también es para situaciones placenteras. No es sólo para cuando estás derrotado; también es para cuando te sientes victorioso. No es sólo para cuando eres el último; también es para cuando eres el primero.


El rey abrió el anillo y leyó el mensaje: “Esto también pasará”, y nuevamente sintió la misma paz, el mismo silencio, en medio de la muchedumbre que celebraba y bailaba, pero el orgullo, el ego, había desaparecido. 


El rey pudo terminar de comprender el mensaje. Se había iluminado.
Entonces el anciano le dijo:
-Recuerda que todo pasa. Ninguna cosa ni ninguna emoción son permanentes. Como el día y la noche, hay momentos de alegría y momentos de tristeza. Acéptalos como parte de la dualidad de la naturaleza porque son la naturaleza misma de las cosas.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Compartiendo la Luz


Hu-Song, filosofo de Oriente, contó a sus discípulos la siguiente historia :


Varios hombres habían quedado encerrados por error en una oscura caverna, donde no podían ver casi nada .

Pasó algún tiempo... y uno de ellos logró encender una pequeña tea.

Pero la luz que daba era tan escasa que aun así no se podía ver nada.

Al hombre sin embargo, se le ocurrió que con su luz podía ayudar a que cada uno de los demás prendieran su propia tea y así compartiendo la llama con todos la caverna se iluminó.

Uno de los discípulos preguntó a Hu-Song :

¿ Qué nos enseña maestro, este relato ?

Y Hu-Song contestó :

Nos enseña que nuestra luz sigue siendo oscuridad si no la compartimos con el prójimo.

Y también nos dice que el compartir nuestra luz no la desvanece, sino que por el contrario la hace crecer.

" El compartir nos enriquece, en lugar de hacernos mas pobres"

" Los momentos más felices son aquellos que hemos podido compartir ".

Que Dios nos dé siempre la luz para iluminar a todos los que pasen por nuestro lado.

La verdadera amistad es flor, que se siembra con honestidad se riega con afecto y crece a la luz de la comprensión.

Si una vela enciende a otra, así pueden llegan a brillar miles de ellas.

De igual modo si iluminas tu corazón con amor, puede que ilumines a otro corazón, así se pueden llegar a iluminar a miles de corazones.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Hay regalos que no te conviene recibir...


Era un profesor comprometido y estricto, conocido también por sus alumnos como un hombre justo y comprensivo.

Al terminar la clase, ese día de verano, mientras el maestro organizaba unos documentos encima de su escritorio, se le acercó uno de sus alumnos y en forma desafiante le dijo:

- Profesor, lo que me alegra de haber terminado la clase es que no tendré que escuchar más sus tonterías y podré descansar de verle esa cara aburridora.

El alumno estaba erguido, con semblante arrogante, en espera de que el maestro reaccionara ofendido y descontrolado.

El profesor miró al alumno por un instante y en forma muy tranquila le preguntó:

- ¿Cuándo alguien te ofrece algo que no quieres, lo recibes?

El alumno quedó desconcertado por la calidez de la  sorpresiva pregunta.

- Por supuesto que no. -contestó de nuevo en tono despectivo el muchacho.

- Bueno, -prosiguió el profesor-, cuando alguien intenta ofenderme o me dice algo desagradable, me está ofreciendo algo, en este caso una emoción de rabia y rencor, que puedo decidir no aceptar.

- No entiendo a qué se refiere. -dijo el alumno confundido.

- Muy sencillo, -replicó el profesor-, tú me estás ofreciendo rabia y desprecio y si yo me siento ofendido o me pongo furioso, estaré aceptando tu regalo, y yo, mi amigo, en verdad, prefiero obsequiarme mi propia serenidad.

- Muchacho, -concluyó el profesor en tono gentil-, tu rabia pasará, pero no trates de dejarla conmigo, porque no me interesa, yo no puedo controlar lo que tú llevas en tu corazón pero de mí depende lo que yo cargo en el mío.

Cada día, en todo momento, tú puedes escoger qué emociones o sentimientos quieres poner en tu corazón y lo que elijas lo tendrás hasta que lo decidas cambiarlo. Es tan grande la libertad que nos da la vida que hasta tenemos la opción de amargarnos o ser felices.

martes, 27 de noviembre de 2012

El secreto para ser Feliz


Un sabio, al ver la sencillez y la pureza de un niño, le dijo: "A ti te enseñaré los secretos para ser feliz". Ven conmigo y presta mucha atención. Mis secretos los tengo guardados en dos cofres, y éstos son: MI MENTE Y MI CORAZÓN, y consisten en una serie de pasos que deberás seguir a lo largo de tu vida.

El primer paso, es saber que existe la presencia de DIOS en todas las cosas de la vida y por lo tanto, debes amarlo y darle gracias por todas las cosas que tienes.

El segundo paso, es que debes quererte a ti mismo y todos los días al levantarte y al acostarte, debes afirmar: Yo soy importante, yo valgo, soy capaz, soy inteligente, soy cariñoso, espero mucho de mí, no hay obstáculo que no pueda vencer.

El tercer paso, es que debes poner en práctica todo lo que dices que eres. Es decir, si piensas que eres inteligente actúa inteligentemente; si piensas que eres capaz, haz lo que te propones; si piensas que eres cariñoso, expresa tu cariño; si piensas que no hay obstáculos que no puedas vencer, entonces proponte metas en tu vida y lucha por ellas hasta lograrlas.

El cuarto paso, es que no debes envidiar a nadie por lo que tiene o por lo que es. Ellos alcanzaron su META, logra tú las tuyas.

El quinto paso, es que no debes albergar en tu corazón rencor hacia nadie; ese sentimiento no te deja ser feliz; deja que las leyes de DIOS hagan justicia, y tú PERDONA y OLVIDA.

El sexto paso, es que no debes tomar las cosas que no te PERTENECEN. Recuerda que mañana te quitaran algo de más valor.

El séptimo paso, es que no debes maltratar a nadie. Todos los seres del mundo tenemos derecho a que se nos RESPETE y se nos QUIERA.

Y por último, levántate siempre con una SONRISA en los labios, observa a tu alrededor y descubre en todas las cosas el lado bueno y bonito; piensa en lo afortunado que eres al tener todo lo que tienes; AYUDA a los demás, sin pensar que vas a recibir nada a cambio; mira a las personas y descubre en ellas sus cualidades y dales también a ellos el secreto para ser triunfadores y que de esta manera, puedan ser felices.

lunes, 26 de noviembre de 2012

La persona correcta

Quizás Dios quiere que conozcamos unas pocas personas equivocadas antes de conocer a la correcta, para que cuando finalmente conozcamos a la persona correcta, sepamos cómo estar agradecidos por ese regalo.

Cuando la puerta de la felicidad se cierra, otra se abre, pero muchas veces miramos tanto la puerta cerrada que no vemos la que ha sido abierta para nosotros.

El mejor tipo de amigo es aquel con quien te puedes sentar en el patio y columpiarte con él, sin decir una palabra, y después irte sintiendo como si hubiera sido la mejor conversación que jamás tuviste.

Es cierto que no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos, pero tambien es cierto que no sabemos qué nos está faltando hasta que llega. ¡Darle a alguien todo tu amor nunca es una garantía de que te amará de vuelta! No esperes amor a cambio, sólo espera a que crezca en su corazón, pero si no lo hace, alégrate de que creció en el tuyo.

Toma sólo un minuto hacer el amor con alguien, una hora para que te guste, y un día para enamorarse. Pero toma toda una vida olvidar a alguien.
No te fijes en la pinta; te puede decepcionar. No te fijes en la riqueza; incluso eso se desvanece. Fíjate en alguien que te haga sonreír porque se necesita sólo una sonrisa para hacer que un día oscuro parezca claro.

Encuentra al que hace sonreír a tu corazón. Hay momentos en la vida que extrañas tanto a alguien que tan sólo quieres tomarlo de tus sueños y ¡abrazarlo de verdad!

Sueña lo que tú quieres soñar; anda donde tú quieras ir; se lo que tú quieres ser, porque sólo tienes una vida y una oportunidad para hacer todas las cosas que quieres hacer. Que tengas suficiente felicidad que te haga dulce, suficientes pruebas que te hagan fuerte, suficiente esperanza que te haga feliz. Ponte siempre en los zapatos del otro.

Si sientes que te duele probablemente también le duele a la otra persona. La gente más feliz no necesariamente tiene lo mejor de todo; ellos tan sólo saben sacar lo mejor de todo lo que se les presenta en el camino.

La felicidad está con aquéllos que lloran, aquéllos que están dolidos, aquéllos que han buscado, y aquéllos que han intentado, porque sólo ellos pueden apreciar la importancia de aquella gente que ha tocado sus vidas.

El amor comienza con una sonrisa, crece con un beso y termina con una lágrima. No puedes ir bien en la vida hasta que dejas ir tus fracasos y tus penas del corazón pasadas.

Cuando naciste, estabas llorando y todos alrededor tuyo sonreían. Vive tu vida, para que cuando mueras, tú seas el que esté sonriendo y todos alrededor tuyo estén llorando.
 
Sólo hay que ver que a lo mejor a la persona correcta la tenemos cerca y no no hemos dado cuenta.

domingo, 25 de noviembre de 2012

El jorobado


En un pueblo había un hombre que era todo bondad y que dedicaba su tiempo a ayudar a los demás. Pero ocurre que ese hombre, que siempre vestía con una capa larga hasta los tobillos, llevaba debajo de esa prenda una enorme joroba. 


Su aspecto era bello pero aquella joroba lo transformaba en un ser deforme y casi toda la gente del lugar se burlaba de él, le palmeaban la giba entre risotadas y no lo tenían en cuenta para nada a pesar de que él tenía en cuenta a todos y a cada uno, preocupándose y ayudándolos. Algunos, incluso, si estaban de malhumor le arrojaban piedras porque no les gustaba tener cerca a alguien a quien veían como una especie de monstruo. "Por algo será que Dios lo castigó de esa manera decían algunos que, por supuesto, desconocían si existía ese "algo" al que hacían mención. 

El hombre de la joroba, mientras tanto, bajaba la cabeza y jamás respondía a ninguna de las agresiones o los desprecios. Seguía yendo de un lado a otro del pueblo, bamboleando en cada paso el gran bulto que llevaba en su espalda, y ofreciéndose para lo que desearan. Un chico solamente, uno de los chicos del pueblo, lo trataba con amor, le sonreía, hablaba con él y lo tomaba de la mano para acompañarlo en sus recorridas. Un día las gentes del pueblo parecieron ponerse de acuerdo para despertar de pésimo humor. Como este tipo de cosas es contable, discutiendo entre ellos por pequeñeces, empujándose, mirándose con mala cara. 

De repente apareció, como siempre el hombre de la capa y la joroba. Eso sólo les faltaba a los iracundos habitantes del lugar Como en casos así, los humanos, por su curiosa forma de actuar, buscan descargar sus iras en los más indefensos, el hombre de la joroba fue de inmediato el blanco elegido por todos. De las agresiones verbales, que fueron creciendo cada vez más y con mayor crueldad, pasaron casi enseguida al ataque físico. Algunas piedras, al principio. Luego, con esa ira que es más ciega cuando es de muchos, comenzaron a armarse con palos y algunas herramientas y lo cercaron. Rodeándolo, se disponían ya a atacarlo cuando el chico se abrió paso entre todos y se puso junto a su amigo jorobado. Hubo un instante de duda. 

Y fue entonces que el niño les hablo y les dijo:
No pueden tocarlo. Gracias a él muchas desgracias que pudieron ocurrir en nuestro pueblo no ocurrieron, muchos enemigos se amigaron, muchas familias siguen unidas, muchos hombres conservan sus trabajos y muchas mujeres a sus hijos. Nos trajo el bien y ustedes eligen ahora pagarle con el mal y él no puede hacer nada para evitarlo.. Nunca me dijo quién es, pero yo lo sé..... " Y, dicho esto, tomo la capa del deforme y la arrancó de un tirón. En ese momento quedaron al descubierto dos bellas y luminosas alas a las que todos, hasta entonces, habían confundido con una joroba. El ángel besó al niño en la frente y se fue en silencio, sin un reproche, caminando en medio de los hombres del puedo que se abrían a su paso estupefactos, dejando caer sus armas y mas de una lágrima, aun los más rudos........
 

Esta historia nos enseña que uno tiene que aprender a ver..... y que, lo más importante, sólo se ve con los ojos del alma.

sábado, 24 de noviembre de 2012

para pensar...


Un muchacho vivía solo con su padre, ambos tenían una relación extraordinaria y muy especial. El joven pertenecía al equipo de fútbol americano de su colegio, usualmente no tenía la oportunidad de jugar, bueno casi nunca, sin embargo su padre permanecía siempre en las gradas haciéndole compañia. El joven era el mas bajo de la clase cuando comenzó la secundaria e insistía en participar en el equipo de futbol del colegio.

Su padre siempre le daba orientacion y le explicaba claramente que "el no tenia que jugar futbol si no lo deseaba en realidad"... Pero el joven amaba el futbol, no faltaba a una práctica ni a un juego!, Estaba decidido en dar lo mejor de si, se sentía felizmente comprometido!!!! Durante su vida en secundaria, lo recordaron como el "calentador de banco", debido a que siempre permanecía sentado.... Su padre con su espíritu de luchador, siempre estaba en las gradas, dándole compañia, palabras de aliento y el mejor apoyo que hijo alguno podría esperar!!! 

Cuando comenzó la Universidad, intentó entrar al equipo de futbol, todos estaban seguros que no lo lograría, pero a todos venció, entrando al equipo. El entrenador le dio la noticia, admitiendo que lo había aceptado además por como él demostraba entregar su corazón y su alma en cada una de las prácticas y al mismo tiempo le daba a los demas miembros del equipo el entusiasmo perfecto. La noticia llenó por completo su corazón, corrió al teléfono mas cercano y llamó a su padre, quien compartió con él la emoción. Le enviaba en todas las temporadas todas las entradas para que asistiera a los juegos de la Universidad. El joven atleta era muy persistente, nunca faltó a una practica ni a un juego durante los 4 años de la Universidad, y nunca tuvo el chance de participar en algún juego!. 

Era el final de la temporada y justo unos minutos antes que comenzara el primer juego de las eliminatorias, el entrenador le entregó un telegrama. El joven lo tomó y luego de leerlo murió en el silencio.....tragó muy fuerte y temblando le dijo al entrenador: "Mi padre murió esta mañana, no hay problema de que falte al juego hoy?". El entrenador le abrazo y le dijo "Toma el resto de la semana libre, hijo. Y no se te ocurra venir el sábado". Llegó el sábado, y el juego no estaba muy bien, en el tercer cuarto, cuando el equipo tenía 10 puntos de desventaja, el joven entró al vestuario y calladamente se coloco el uniforme y corrió hacia donde estaba el entrenador y su equipo, quienes estaban impresionados de ver a su luchador compañero de regreso!!! "Entrenador por favor, permítame jugar...Yo tengo que jugar hoy" imploró el joven. El entrenador pretendió no escucharle, de ninguna manera el podía permitir que su peor jugador entrara en el cierre de las eliminatorias. Pero el joven insistió tanto, que finalmente el entrenador sintiendo lástima lo aceptó: "Okey hijo, puedes entrar, el campo es todo tuyo" Minutos despues el entrenador, el equipo y el público, no podían creer lo que estaban viendo. El pequeño desconocido, que nunca habia participado en un juego, estaba haciendo todo perfectamente brillante, nadie podia detenerlo en el campo, corría fácilmente como toda una estrella. Su equipo comenzó a ganar, hasta que empató el juego. En los segundos de cierre el muchacho interceptó un pase y corrió todo el campo hasta ganar con un touch down. La gente que estaba en las gradas gritaban emocionadas, y su equipo lo llevó cargado por todo el campo. 

Finalmente cuando todo terminó, el entrenador notó que el joven estaba sentado calladamente y solo en una esquina, se acercó y le dijo: "Muchacho no puedo creerlo, estuviste fantástico!!!" Dime, cómo lo lograste??? El joven miró al entrenador y le dijo: "Usted sabe que mi padre murió... pero sabía que mi padre era ciego?" El joven hizo una pausa y trató de sonreir... "Mi padre asistió a todos mis juegos, pero hoy era la primera vez que el podía verme jugar.... y yo quise mostrarle que sí podia hacerlo"...

viernes, 23 de noviembre de 2012

La actitud de una mula


Se cuenta de cierto campesino que tenía una mula ya vieja. En un lamentable descuido, la mula cayó en un pozo que había en la finca. El campesino oyó los bramidos del animal, y corrió para ver lo que ocurría. Le dio pena ver a su fiel servidora en esa condición, pero después de analizar cuidadosamente la situación, creyó que no había modo de salvar al pobre animal, y que más valía sepultarla en el mismo pozo. El campesino llamó a sus vecinos y les contó lo que estaba ocurriendo y los enlistó para que le ayudaran a enterrar la mula en el pozo para que no continuara sufriendo.


Al principio, la mula se puso histérica. Pero a medida que el campesino y sus vecinos continuaban paleando tierra sobre sus lomos, una idea vino a su mente. A la mula se le ocurrió que cada vez que una pala de tierra cayera sobre sus lomos.¡ELLA DEBÍA SACUDIRSE Y SUBIR SOBRE LA TIERRA!Esto hizo la mula palazo tras palazo. SACÚDETE Y SUBE. sacúdete y sube. sacúdete y sube!!Repetía la mula para alentarse a sí misma. No importaba cuan dolorosos fueran los golpes de la tierra y las piedras sobre su lomo, o lo tormentoso de la situación, la mula luchó contra el pánico, y continuó SACUDIÉNDOSE Y SUBIENDO. A sus pies se fue elevando de nivel el piso. Los hombres sorprendidos captaron la estrategia de la mula, y eso los alentó a continuar paleando. Poco a poco se pudo llegar hasta el punto en que la mula cansada y abatida pudo salir de un brinco de las paredes de aquel pozo. La tierra que parecía que la enterraría, se convirtió en su bendición, todo por la manera en la que ella enfrentó la adversidad. A subir entonces!
Si enfrentamos nuestros problemas y respondemos positivamente, y rehusamos dar lugar al pánico, a la amargura, y las lamentaciones de nuestra baja autoestima, las adversidades, que vienen a nuestra vida a tratar de enterrarnos, nos darán el potencial para poder salir beneficiados y bendecidos!

jueves, 22 de noviembre de 2012

Dadamis el Sannyasin


En la época de Alejandro Magno había un Sannyasin, un místico, que se llamaba Dadamis; en esa época Alejandro estaba en la India. Cuando Alejandro se iba a marchar, sus amigos le dijeron que a la vuelta debía traerles un Sannyasin, ya que esa rara flor solo florece en la India. Al regresar Alejandro de su campaña, justo en la frontera se acordó. Y pidió a sus soldados que buscasen si había algún Sannyasin por los alrededores. Dio la casualidad que allí, al lado del río, estaba Dadamis. Los soldados fueron a encontrarse con el, que estaba desnudo en la orilla del río.

-Alejandro Magno te invita a acompañarle a su país- lo dijeron. –Te proporcionara todo lo que necesites, serás huésped del rey- Dadamis se rió y dijo –Decidle a vuestro amo que quien se llama a si mismo magno no puede ser magno. Y nadie me va a llevar a ningún sitio... un Sannyasin se mueve como las nubes. No soy esclavo de nadie.


-Debes haber oído hablar de Alejandro Magno, es un hombre peligroso. Si le dices que no, no te hará caso simplemente te cortara la cabeza- le dijeron.


Dadamis dijo: -es mejor que le digáis a vuestro maestro que venga, quizá pueda entender lo que estoy diciendo.


Alejandro tuvo que ir, por que los soldados le dijeron.-Es un hombre extraño, es tan poderoso que en su presencia te olvidas del mundo. Esta rodeado de un enorme silencio. Vale la pena verle, pero parece que el hombre va a tener problemas, dice que no es esclavo de nadie.


Alejandro fue a verle con la espada desenvainada. Dadamis se río y le dijo: - Baja tu espada, no seas infantil, aquí no te servirá de nada por que solo puedes herir mi cuerpo y hace tiempo que lo abandoné, por eso tu espada no me puede herir por tanto vuelve a guardarla.- Y se dice que es la primera vez que Alejandro obedeció las ordenes de alguien. Cuando volvió a su campamento dijo: - Es difícil matar a un hombre que está dispuesto a morir, no tiene sentido hacerlo. Puedes matar a alguien que se resiste, entonces tiene algún sentido; pero no puedes matar a alguien que te está diciendo” está es mi cabeza córtamela”.
Y Dadamis realmente dijo – está es mi cabeza córtamela. Cuando caiga, verás como rueda por la arena, y yo también veré como cae a la arena, por que yo no soy el cuerpo. Soy un testigo.” 


Alejandro les comunico a sus amigos: -Tenéis razón, los sannyasins son una rara flor, pero nadie puede obligar a quien no tiene miedo a la muerte. Si una persona no tiene miedo a la muerte. ¿Como puedes obligarle a hacer algo?

miércoles, 21 de noviembre de 2012

El mono sabio


El rey de la selva, que es el león, quiso saber si aquel mono era tan listo como decían. Para comprobarlo llamó a todos los animales y les dijo:


- Cada uno de vosotros me dirá cuál es la mejor cosa del mundo. El mejor recibirá un premio.
 

Todos participaron. Uno decía: “¡ Una tarta de chocolate !”. Otro: “¡ Una buena caza !”. Y así todos. 

Pero cuando habló el mono dijo:
 

- Lo mejor del mundo es la lengua, porque con ella se dicen bonitas palabras, se hacen discursos, se elogia a la gente y se saborean manjares.

El león dijo que era la mejor respuesta, pero quiso hacer otra prueba:
- Ahora cada uno me dirá cuál es la peor cosa del mundo.
 

cada cual fue diciendo lo que le parecía la cosa más mala y cuando le tocó hablar al mono dijo:
 

- La peor cosa del mundo es la lengua-. Y ante el asombro del león, siguió diciendo-: con ella se insulta, se habla mal de la gente y se engañan unos a otros.

El león se convenció de que aquél era un mono sabio y el más listo de todos los animales.


 

martes, 20 de noviembre de 2012

Los tres príncipes


A los pies del macizo montañoso del Sahara occidental conocido como Atlante, había una vez un reino que era gobernado por un rey tan sabio como bueno, que se había casado con una joven llamada Hamida, que significa gacela, mereciendo ese nombre por su gracia y fragilidad.

Transcurrido un año de las nupcias, la reina dio a luz trillizos; lo cual llenó de orgullo al padre y de alegría a todos los súbditos del reino. Pero la alegría pronto se mezcló con el luto, por que la reina murió un mes después del alumbramiento.


La responsabilidad que recayó en el nuevo padre resultó abrumadora, no obstante la alegría por la salud y belleza de los tres niños; y no sabiendo qué hacer, reunió a los ministros y consejeros para oír su parecer sobre el problema que ya le preocupaba, pues eran tres príncipes, tres herederos del trono; eran una gran esperanza pero también motivo de temores, ya que en el futuro podían ser causa de muchas tensiones y hasta guerra fratricidas.


Una vez reunidos, todos los convocados por el rey, empezaron a opinar. El ministro más cruel, sugirió poner a los tres recién nacidos al sol ardiente, argumentando que el que sobreviviese, sería el heredero. El rey rechazó esta bárbara idea.


El consejero más estúpido, sugirió que se echara a los tres a la calle; pero el soberano ni siquiera lo escuchó.
Uno más propuso echar a suertes quién sería el heredero; pero esta idea tampoco agradó.
Entonces, el soberano reflexionó y tomó su propia decisión: los tres príncipes vivirían y tendrían la misma educación -dijo- Cuando sean grandes, darán pruebas de su valor, y yo podré elegir al más digno de sentarse en mi trono. ¡El árbol se juzga por sus frutos!


Pasaron veinte años y los tres príncipes, aunque educados del mismo modo, mostraban una evidente diversidad de caracteres. A uno le gustaban los juegos de fuerza y destreza, pudiendo domar un camello en dos horas, despedazar con una sola flecha una caña a cien pasos de distancia, y, en general era fuerte y valiente. El segundo era llamado Ben Huksen, el príncipe sabio, por que le gustaban mucho los estudios, conocía el origen del mundo, el movimiento de los astros y hablaba algunas lenguas. El tercero, en cambio, ignoraba todas esas cosas, pero sabía cantar y tocaba divinamente la guitarra; lo llamaban El Gazil, el príncipe simpático.


Había llegado el momento de ponerlos a prueba. Un día, su padre el rey invitó a los tres príncipes y a los nobles del reino, y les habló así: “Hijos míos, los tres tienen derecho al trono, y no sé a quién elegir. Para salir de esta incertidumbre, los pondré a prueba: les propongo dejar la corte y emprender una obra digna de un rey; yo elegiré a aquél que haya realizado la acción más meritoria, y para ello, les doy una semana de plazo


El príncipe valiente ensilló el caballo de batalla, tomó arco y flechas y su cimitarra (sable curvo que usan los pueblos orientales), y partió desaparenciendo en una nube de polvo. Por su parte, el príncipe sabio tomó pluma y tintero, un paquete de libros, y partió sobre su pacífico pollino blanco. El príncipe simpático, con su guitarra en bandolera, partió tranquilamente a pie y se encaminó siguiendo el curso de un riachuelo. Al impaciente padre, los ocho días le parecieron interminables, por eso acudió alegremente cuando le anunciaron la llegada del príncipe Ben Hard, quien, cubierto de polvo y sangre, habló así: -He caminado tres días hasta los confines del reino, donde me encontré con un pelotón de soldados, que me cerraba el paso. He vencido a todos y sus cabezas cuelgan de la silla de mi caballo. ¿Acaso no soy fuerte como un rey?. -Ciertamente - respondió el soberano. Pero esperemos el regreso de tus hermanos.


No había acabado de hablar cuando entró Ben Huksen. Había estudiado tanto toda la semana, que sus cabellos se habían vuelto blancos. -He estudiado las teorías de los antiguos sabios y de los astrónomos -dijo- . He observado durante tres noches la estrella Ofioco que se unía a Aldebarán, la estrella más pequeña de Tauro. Puedo, pues, prever con certeza la marcha de los huracanes y el régimen de la lluvia para los próximos sesenta años. ¿No es digna de un rey tanta sabiduría? -Cierto -dijo el soberano-. Pero esperemos a tu tercer hermano.


Cuando caía el sol, los cortesanos felicitaban a los dos hermanos, uno de los cuales, pensaban sería el rey. Pero de repente, como traído por la brisa vespertina, se dejó escuchar el canto de El Gazil, acompañado por los acordes de su guitarra. -Ya llega el último contendiente - apuntó el jeque.


El Gazil parecía cansado, pero en su mirada brillaba la acostumbrada alegría. - ¡ Ay de mí ! - exclamó, lanzando un suspiro-. Temo, señor, causarte una desilusión, por que he perdido mi tiempo. Un murmullo de desaprobación dejó escapar la multitud, pero el continúo: - Fui a Beni Unif, a seis kilómetros de tu palacio. Es una pobre aldea, allí me detuve para beber del pozo; pero el pozo no tenía agua. Un ancianito que cuidaba una cabrita, toda piel y huesos, me dio un pozo de leche y me aconsejó marcharme, por que argumentó que no encontraría nada bueno entre aquellas ruinas. Me contó que, el pasado invierno, una tormenta de arena había tapado el pozo. La gente, desanimada, se había dispersado y se había llevado las bestias, y ahora sólo el viento era el señor de aquel lugar. Entonces, comencé a tocar mi guitarra. Los hombres que se habían quedado en las cercanías, vinieron a escuchar mis melodías; he cantado a la nobleza de la vida, a la belleza de estar juntos y ayudarse mutuamente en las dificultades. Se me unieron, primero los jóvenes y, luego, también los ancianos. Destapamos el pozo y brotó de nuevo el agua; levantamos otra vez los muros de las casas y reparamos los techos. Finalmente, cantamos por la alegría recobrada. Es por todo ello que he llegado tarde.


El anciano soberano movió la cabeza pensativo y luego dijo:

Ciertamente parece menos noble excavar un pozo que conocer el movimiento de las estrellas y matar a veinte soldados. Pero yo te digo: Tú serás mi sucesor, por que tú sabes guiar a los hombres y ayudarlos a vivir felices.


Toda la corte aplaudió la sabia sentencia del soberano, y El Gazil llegó a ser el señor del Atlante y gran jefe de los Tuareg-Azjer.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Se encuentra en tus manos


En la parte de una colina sobre la hermosa ciudad de Santa Bárbara, se encontraba un anciano a quien las personas consideraban un sabio. 


Dice la leyenda que podía responder cualquier pregunta que se le hiciera. Dos muchachos locales decidieron que podrían engañar al anciano. Siguiendo un plan que consideraban infalible, los muchachos capturaron un pequeño pájaro y se dirigieron a la cima de la montaña. 

Mientras se aproximaban al sabio, uno de ellos puso al pájaro en sus manos, mientras lo sostenía en la espalda. “Anciano sabio”, preguntó “¿me puedes decir si el pájaro que tengo en mis manos está vivo o muerto?”.

El anciano miró a los muchachos y, sin titubear, contestó, “mi querido muchacho, si te dijera que el pájaro está vivo, cerrarás las manos y lo aplastarás hasta que muera. Y si te digo que está muerto, abrirás las manos y lo dejarás volar”. Continuó “ya lo ves, chico, en tus manos retienes el poder de la vida y la muerte. Es una responsabilidad terrible”. 

Los muchachos quedaron asombrados. Se miraron entre sí en un pasmo total. Este anciano de verdad es sabio, muy sabio, pensaron. No lo engañaron ni por un minuto.

El anciano se mesó la barba larga blanca, sonrió con amabilidad y los miró directo a los ojos. Dijo, “esto les digo a ambos sin calificarlos”, explicó con tono sincero. “En sus manos tienen las semillas del fracaso o el potencial del éxito. Sus manos son muy capaces, pero deben usarlas para las cosas apropiadas. Deben utilizarlas para cosechar las recompensas que son capaces de alcanzar”.

Mientras los atónitos muchachos descendían de la montaña, el viento de una nueva actitud soplaba en torno a ellos, y ansiosamente liberaron al pájaro cautivo. Lo vieron sacudir las alas y siguieron con la vista su vuelo ascendente hacia la libertad. 

Fue en ese momento que los muchachos comprendieron lo precioso que era el consejo del anciano maestro.

domingo, 18 de noviembre de 2012

Vivir como las flores


- Maestro, ¿qué debo hacer para no quedarme molesto? Algunas personas hablan demasiado, otras son ignorantes. Algunas son indiferentes.
Siento odio por aquellas que son mentirosas y sufro con aquellas que calumnian.

- ¡Pues, vive como las flores!, advirtió el maestro.

- Y ¿cómo es vivir como las flores?, preguntó el discípulo.

- Pon atención a esas flores -continuó el maestro, señalando unos lirios que crecían en el jardín.

Ellas nacen en el estiércol, sin embargo son puras y perfumadas. Extraen del abono maloliente todo aquello que les es útil y saludable, pero no permiten que lo agrio de la tierra manche la frescura de sus pétalos.


Es justo angustiarse con las propias culpas, pero no es sabio permitir que los vicios de los demás te incomoden. Los defectos de ellos son de ellos y no tuyos. Y si no son tuyos, no hay motivo para molestarse... Ejercita pues, la virtud de rechazar todo el mal que viene desde afuera y perfuma la vida de los demás haciendo el bien.

Ésto, es vivir como las flores.

sábado, 17 de noviembre de 2012

Aprende a escuchar los susurros


José, un joven y exitoso ejecutivo paseaba a toda velocidad en su Jaguar último modelo, sin ningún tipo de precaución. De repente sintió un estruendoso golpe en la puerta, se detuvo y al bajarse vio que un ladrillo le había estropeado la pintura, carrocería y el vidrio de la puerta de su lujoso auto.

Se subió nuevamente, pero esta vez lleno de enojo, dio un brusco giro de 180 grados; y regresó a toda velocidad al lugar donde vio salir el ladrillo que acababa de desgraciar lo hermoso que lucía su exótico auto.

Salió del vehículo de un brinco y agarró por los brazos a un chiquillo, empujándolo hacia el coche estacionado y le gritó a toda voz:

- "¿Qué rayos fue eso?, ¿Quién eres tú?, ¿Qué crees que haces con mi auto?".

Y enfurecido, continuó gritándole al chiquillo:

- "¡Es un auto nuevo, y ese ladrillo que lanzaste va a costarte muy caro?!, ¿Por qué hiciste eso?".

- "Por favor, señor, por favor. ¡Lo siento mucho!, no se que hacer", suplicó el chiquillo. "Le lancé el ladrillo porque nadie se detenía"...

Las lágrimas bajaban por sus mejillas hasta el suelo, mientras señalaba hacia alrededor del auto estacionado.

- "Es mi hermano", le dijo. Se descarriló su silla de ruedas y se cayó al suelo... y no puedo levantarlo". Sollozando, el chiquillo le preguntó al ejecutivo: "Puede usted, por favor, ayudarme a sentarlo en su silla?, está golpeado, y pesa mucho para mi solito...soy muy pequeño".

Visiblemente impactado por las palabras del chiquillo, José tragó grueso el taco que se le formó en su garganta. Indescriptiblemente emocionado por lo que acababa de pasarle, levantó al joven del suelo y lo sentó nuevamente en su silla; y sacó su pañuelo de seda para limpiar un poco los cortes y las heridas del hermano de aquel chiquillo tan especial. Después de verificar que se encontraba bien, miró al chiquillo y este le dio las gracias con una sonrisa que no tiene posibilidad de describir nadie...

- "DIOS lo bendiga, señor...y muchas gracias" le dijo.

José vio como se alejaba el chiquillo empujando trabajosamente la pesada silla de ruedas de su hermano, hasta llegar a su humilde casita. José aún no ha reparado la puerta del auto, manteniendo la hendidura que le hizo el ladrillazo... para recordarle el no ir por la vida tan de prisa que alguien tenga que lanzarle un ladrillo para que preste atención.

viernes, 16 de noviembre de 2012

Mientras hay cuerda, hay esperanza


Se cuenta una historia sobre un petrolero que comenzó a cavar un nuevo pozo en sus tierras. En la jerga de los campos petroleros, la tubería de perforación se conoce como “cuerda”. 


Después de cavar a gran profundidad, aún no descubría petróleo. El propietario decidió que se trataba de un pozo muerto, ordenó al jefe de la tripulación que lo tapara. Lo reportaría como pérdida total. 

Mientras tanto, el capataz llamó al perforador y le preguntó cuánta “cuerda” quedaba en la instalación. “De 2 a 3 metros” replicó éste. “Entonces sigue perforando” gritó el capataz. Luego de perforar 60 cm. más, llegó al petróleo y fue uno de los pozos más productivos en todo el campo.

jueves, 15 de noviembre de 2012

La actitud determina la Respuesta


Un muchacho joven estaba sentado en el pórtico de una granja con su abuelo. Escucharon que un coche venía por el camino de terracería que pasaba cerca de la granja. Cuando el conductor del automóvil, que tenía matrícula de otra provincia, los vio en el pórtico, se detuvo a preguntar la dirección para llegar a un pueblo cercano.

Después de recibir la dirección del anciano, el conductor caminó de regreso a su coche. Había dado sólo unos pasos cuando titubeó e hizo una pregunta torpe al anciano, “dígame señor, ¿cómo son las personas de por aquí?” “¿Por qué la pregunta?” respondió el abuelo.

Acercándose algunos pasos, el extraño dijo, “acabo de salir de un pueblo donde las personas eran un grupo de snobs. Nunca había estado con unas personas menos amistosas en mi vida”. El extraño continuó, es decir, viví en ese pueblo durante más de un año y ni una sola vez me sentí parte de la comunidad”. “Supongo que encontrará a las personas de por aquí más o menos iguales”, replicó el anciano. 

El extraño se despidió y se alejó. El nieto lucía sorprendido, pero no dijo nada. Pocas horas después, otro automóvil se detuvo enfrente de la granja donde los dos seguían sentados en el pórtico. La conductora con gran sonrisa en la cara, caminó con paso vivo hacia la entrada y preguntó la forma de llegar al mismo pueblo; después de anotar con cuidado las instrucciones, también preguntó, “dígame, ¿cómo son las personas de por aquí?”.

Una vez más el anciano granjero cuestionó, “¿Por qué lo pregunta?” “Usted verá, me estoy mudando desde unos de los pueblos pequeños más agradables que usted pudiera conocer”. Respondió la mujer con una sonrisa. “Esas personas hicieron sentirme en casa. Los vecinos eran muy amistosos. Sentía que había vivido allí toda mi vida. “Bueno”, dijo el anciano, “usted encontrará que las personas de por aquí son casi iguales”. 

La mujer se subió al automóvil y se alejó. El muchacho se volvió hacia a su abuelo en una expresión sorprendida y preguntó, “abuelo, ¿por qué diste a estos extraños distintas respuestas a la misma pregunta?”. 

El abuelo puso la mano en el hombro del muchacho y respondió, “por que, muchacho, es la actitud de una persona hacia la comunidad la que determina cómo ésta les responderá. Las personas de casi todo el país son casi iguales”.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Hacer lo que sea necesario


Un joven respondió una solicitud de empleo como ayudante en una granja. Habló al propietario que su experiencia en trabajos anteriores y después agregó, “y puedo dormir cuando sople el viento”. 

Esto sorprendió un poco al granjero. Sin embargo, necesitaba ayuda, de modo que contrató al joven. Durante los siguientes meses, el obrero hizo todo lo que se le pedía, el granjero quedó satisfecho. 

Una noche, rugió por la planicie una de las infames tormentas de viento del Medio Oeste. Eran las dos de la mañana, pero el  granjero se levantó, se vistió y salió para amarrar cualquier cosa que necesitara asegurarse. 

Primero verificó el granjero. Las puertas estaban cerradas con fuerza, las persianas cerradas y todos los animales amarrados en sus establos. Luego fue al criadero, la bomba, el cobertizo de almacenamiento, la maquinaria y los camiones. Todo estaba asegurado.

El granjero corrió con frenesí de un lugar a otro. Simplemente sabía que algo debía estar suelto, descubierto o cascabeleante. Sin embargo, todo estaba como debería estar. El granjero entonces volvió la cabeza hacia la barraca de obreros para agradecer al nuevo obrero, y lo encontró dormido.

Entonces en granjero recorrió la curiosa información, “puedo dormir cuando sopla el viento”. Sonrió, dándose cuenta de que el joven había hecho todo lo que se esperaba de él. Ciertamente, podía dormir cuando el viento soplara.

martes, 13 de noviembre de 2012

La esmeralda encantada


Hace muchos, muchos años hubo una vez un niño que solía jugar debajo de un gran pino cercano a su casa.
Después de cada lluvia, alrededor del árbol brotaban muchos hongos, alineados en forma de circulo, que servían de asiento a un grupo de pequeños gnomos, tan chiquitos como muñequitos pero capaces de hacer cosas maravillosas.

Al poco tiempo de conocerse, el muchacho y los gnomos ya eran grandes
amigos.

Francisco que así se llamaba el niño, mantenía en secreto esa amistad, porque la gente no suele creer en los gnomos, pero se divertía mucho con ellos.

Pero llego el invierno y el padre del muchacho decidió hacer leña ese pino.

Francisco le rogó de todas formas que no cortara ese árbol, ya que era la
morada de sus extraños amigos, el padre acepto su pedido a condición de que Francisco se ocupara de conseguir la leña para la casa durante todo el invierno.

El chico paso ese invierno trabajando muy duro, recorriendo la comarca juntando leña para cumplir la promesa que salvaría al pino, y el padre cumplió la suya, porque así son los padres.

Llegada la primavera los gnomos se enteraron del sacrificio realizado por Francisco para salvar su viejo árbol y decidieron recompensarlo regalándole una cadena de oro con una gran esmeralda.

Esta piedra- le dijeron- tiene poderes mágicos que te darán toda la felicidad; mientras la lleves en el cuello serás amado, conseguirás para ti todo lo que quieras y llegaras a ser inmensamente rico.

Para el resto de los hombres solo será una piedra, muy valiosa, pero sin esos poderes.

Muy pronto Francisco comprobó la verdad de esas palabras: tenia cuanto deseaba y todo lo que emprendía le salían bien sin ningún esfuerzo, aunque como no ambicionaba riquezas, poco uso le daba a su esmeralda encantada.

Pero ese verano hubo una gran sequía y el hambre se apodero de hombres y animales, porque se perdieron todas las cosechas. 


Francisco intento, solucionar esos males con su piedra encantada, pero todo fue en vano, sus poderes solo actuaban para él, pero no para los demás.

Podría salvarse del hambre y la miseria, pero nuca ayudar a sus semejantes.

Rápidamente corrió hasta la ciudad más cercana, vendió la piedra por la cual le dieron una fortuna, y volvió a su comarca con una enorme carreta cargada de alimentos, ropas, y hasta grano para los animales.

Para que nadie se enterara de que había sido él quien trajera todo eso, lo fue dejando frente a las casas de noche sin que lo vieran.

A la mañana siguiente, todos encontraron los grandes paquetes frente a sus puertas y fue como un día de reyes.

Hubo alegría y alivio, aunque nadie sabia a quien darle las gracias. Pero francisco estaba preocupado, porque tendría que confesar a sus amigos los gnomos, que se había desprendido de la maravillosa piedra que le regalaran.

Lo hizo con un poco de miedo, pensando que se enojarían. Pero los gnomos comprendieron que Francisco no necesitaba una piedra encantada para ser feliz, le bastaba con su propia bondad.

Por eso le hicieron otro obsequio para que llevara en su cuello; esta vez le dieron un humilde pañuelo, ajustado con un pequeño anillo, echo con un hueso de caracu.

Ese pañuelo -tan parecido al qué usan los scouts- le recordaría siempre que de nada valen las riquezas ni la propia felicidad cuando no se las puede compartir, que lo que se consigue sin esfuerzo carece de verdadero valor y que el amor al prójimo es la mayor alegría que alguien puede gozar, porque no hay felicidad mas linda que dar felicidad.

lunes, 12 de noviembre de 2012

El vaso de agua sucia


Un empleado de una universidad faltó a sus tareas por cuatro días, y un compañero empezó a decir que escuchó que aquel no asistía porque había sido encarcelado y estaba siendo juzgado por un millonario robo al empleador.

Un viejo profesor muy apreciado, escuchó los comentarios y llamó a su oficina al joven que había hecho correr la noticia, y con mucho respeto, le pidió que fuera gentil e hiciera un experimento para él: "Por favor, tráeme un vaso de agua bien lleno".

El estudiante se lo trajo.
El profesor le dijo: "Tira toda el agua al piso". El muchacho titubeó, pero al final obedeció.

Después de derramada el agua en el suelo, el profesor le dijo: "Ahora, recoge el agua del piso y ponla en el vaso".

"No se puede", dijo el joven. Y el profesor le repitió: "Hazlo".

El alumno, con paños y servilletas, recogió todo lo que pudo y así llegó a llenar medio vaso de agua, y estaba sucia.

El profesor le dijo al joven: "Así es como ha quedado el prestigio y el
honor de tu compañero".

"Aun cuando quieras reparar el mal que ha
s hecho, no podrás hacerlo totalmente".

"Tu compañero faltó a su trabajo porque estaba en el entierro de su madre,
que falleció hace unos días".

 


 Cuando comenzamos a intentar juzgar a otro, sin tener toda la información, y todas las certezas, nuestra alma también se enturbia, un poco...

domingo, 11 de noviembre de 2012

Helado para el Alma


La semana pasada llevé a mis niños a un restaurante. Mi hijo de 6 años de edad preguntó si podía dar las gracias. Cuando inclinamos nuestras cabezas el dijo: "Dios es bueno, Dios es grande. Gracias por los alimentos, yo estaría aún más agradecido si Mamá nos diese helado para el postre. Libertad y Justicia para todos. Amén"

Junto con las risas de los clientes que estaban cerca, escuché a una señora comentar: "Eso es lo que está mal en este país, los niños de hoy en día no saben como orar, pedir a Dios helado... ¡Nunca había escuchado esto antes!" Al oír esto, mi hijo empezó a llorar y me preguntó: "¿Lo hice mal? ¿Está enojado Dios conmigo?

Sostuve a mi hijo y le dije que había hecho un estupendo trabajo y Dios seguramente no estaría enojado con él.

Un señor de edad se aproximó a la mesa. Guiñó su ojo a mi hijo y le dijo: "Llegué a saber que Dios pensó que aquélla fue una excelente oración".

¿En serio? - Preguntó mi hijo. - ¡Por supuesto! Luego en un susurro dramático añadió, indicando a la mujer cuyo comentario había iniciado aquel asunto: "Muy mal, ella nunca pidió helado a Dios. Un poco de helado, a veces es muy bueno para el alma".

Como era de esperar, compré a mis niños helado al final de la comida. Mi hijo se quedó mirando fijamente el suyo por un momento y luego hizo algo que nunca olvidaré por el resto de mi vida. Tomó su helado y sin decir una sola palabra avanzó hasta ponerlo frente a la señora. Con una gran sonrisa le dijo: "Tómelo, es para usted. El helado es bueno para el alma y mi alma ya está bien.

sábado, 10 de noviembre de 2012

¿Cómo hacemos sentir a las personas que nos rodean ?


El 14 de Octubre de 1998, en un vuelo trasatlántico de la línea aérea British Airways tuvo lugar el siguiente suceso : A una dama la sentaron en el avión al lado de un hombre de raza negra. 


La mujer pidió a la azafata que la cambiara de sitio, porque no podía sentarse al lado de una persona tan desagradable. La azafata argumentó que el vuelo estaba muy lleno, pero que iría a revisar a primera clase a ver por si acaso podría encontrar algún lugar libre. 

Todos los demás pasajeros observaron la escena con disgusto, no solo por el hecho en sí, sino por la posibilidad de que hubiera un sitio para la mujer en primera clase. La señora se sentía feliz y hasta triunfadora porque la iban a quitar de ese sitio y ya no estaría cerca de aquella persona. 



Minutos más tarde regresó la azafata y le informó a la señora : 


Discúlpeme señora, pero efectivamente todo el vuelo está lleno ... pero afortunadamente encontré un lugar vacío en primera clase. Sin embargo, para poder hacer este tipo de cambios le tuve que pedir autorización al capitán. Él me indicó que no se podía obligar a nadie a viajar al lado de una persona tan desagradable. " 


La señora con cara de triunfo, intentó salir de su asiento, pero la azafata en ese momento se voltea y le dice al hombre de raza negra: ¿ Señor, sería usted tan amable de acompañarme a su nuevo asiento?". 


Todos los pasajeros del avión se pararon y ovacionaron la acción de la azafata. 


 Ese año, la azafata y el capitán fueron premiados y gracias a esa actitud, la empresa British Airways se dio cuenta que no le había dado demasiada importancia a la capacitación de su personal en el área de atencion al cliente, la empresa hizo cambios de inmediato.

Desde ese momento en todas las oficinas de British Airways se lee el siguiente mensaje : "Las personas pueden olvidar lo que les dijiste, las personas pueden olvidar lo que les hiciste, pero nunca olvidarán como los hiciste sentir."

viernes, 9 de noviembre de 2012

Aprendiendo a escoger


San Antonio vivía en el desierto, cuando se aproximó un joven.


- Padre, vendí todo lo que tenía y di el dinero a los pobres. Solo guardé unas pocas cosas para que me ayuden a sobrevivir aquí. Me gustaría que me enseñara el camino de la salvación.


San Antonio pidió al muchacho que vendiese también las pocas cosas que había guardado y con el dinero obtenido comprase carne en la ciudad. Al regreso, debía traer la carne atada a su cuerpo.


El muchacho obedeció. Al regresar, fue atacado por perros y halcones, que querían un pedazo de la carne.


- Ya estoy de vuelta - dijo el chico, mostrando el cuerpo arañado, mordido y las ropas en jirones. ¿Por qué me mandó hacer esto?


- Para mostrarte que lo que trajiste de tu pasado no sirve en tu presente. Cuando tengas que escoger un nuevo camino, no traigas experiencias viejas. Aquellos que dan un paso nuevo pero quieren mantener un poco de su antigua vida terminan desgarrados por los propios recuerdos.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Pagando tres veces por lo mismo


Cuenta una leyenda de la región del Punjab que un ladrón entró en una hacienda y robó doscientas cebollas. Antes de que pudiera huir, el dueño del lugar lo capturó y lo llevó ante el juez.


El magistrado pronunció la sentencia: pagar diez monedas de oro. Pero el hombre alegó que era una multa demasiado alta y el juez, entonces, resolvió ofrecerle otras dos alternativas: recibir veinte latigazos o comerse las doscientas cebollas.


El ladrón eligió comerse las doscientas cebollas. Pero cuando llegó a la vigésimo quinta, sus ojos estaban hinchados de tanto llorar y el estómago le quemaba como el fuego del infierno. Como aún le faltaban 175 y se dio cuenta de que no aguantaría el castigo, pidió para recibir los veinte latigazos.


El juez aceptó. Cuando el látigo golpeó su espalda por décima vez, él imploró que parasen de castigarlo, porque no soportaba el dolor. El pedido fue obedecido, pero el ladrón tuvo que pagar las diez monedas de oro.
- Si hubieras aceptado la multa, te habrías evitado comer las cebollas y no habrías sufrido con el látigo - le dijo el juez. - Pero preferiste el camino más difícil sin entender que, cuando se hace algo mal, es mejor pagar enseguida y olvidar el asunto.


Paulo Coelho

miércoles, 7 de noviembre de 2012

¡ No pares, sigue tocando !


Deseando dar ánimo al progreso de su joven hijo al piano, una madre llevó a su pequeño hijo a un concierto de Paderewski. Después de sentarse, la madre vio a una amiga en la platea y fue hacia ella para saludarla. Tomando la oportunidad para explorar las maravillas del teatro, el pequeño niño se levantó y eventualmente sus exploraciones lo llevaron a una puerta donde estaba escrito "PROHIBIDA LA ENTRADA".

- Cuando las luces bajaron y el concierto estaba a punto de empezar, la madre regresó a su lugar y descubrió que su hijo no estaba allí. De repente, las cortinas se abrieron y las luces cayeron sobre un impresionante piano Steinway en el centro del palco. Horrorizada, la madre vio a su hijo sentado al teclado, inocentemente tocando las notas de... "Mambrú se fue a la guerra".

- En aquel momento, el gran maestro de piano hizo su entrada, rápidamente fue al piano, y susurro al oído del niño, "No pares, continua tocando".
Entonces apoyado, Paderewski extendió su mano izquierda y empezó a llenar la parte del bajo. Luego, puso su mano derecha alrededor del niño y agregó un bello arreglo de melodía. Juntos, el viejo maestro y el joven aprendiz transformaron una situación embarazosa en una experiencia maravillosamente creativa. El público estaba perplejo.

martes, 6 de noviembre de 2012

La maestra Thompson


Su nombre era Mrs. Thompson. Mientras estuvo al frente de su clase de 5º grado, el primer día de clase lo iniciaba diciendo a los niños una mentira.

Como la mayor parte de los profesores, ella miraba a sus alumnos les decía que a todos los quería por igual. Pero eso no era posible, porque ahí en la primera fila, desparramado sobre su asiento, estaba un niño llamado: Teddy Stoddard.

Mrs. Thompson había observado a Teddy desde el año anterior y había notado que él no jugaba muy bien con otros niños, su ropa estaba muy descuidada y constantemente necesitaba darse un buen baño.

Teddy comenzaba a ser un tanto desagradable. Llegó el momento en que Mrs. Thompson disfrutaba al marcar los trabajos de Teddy con un plumón rojo haciendo una gran X y colocando un cero muy llamativo en la parte superior de sus tareas.

En la escuela donde Mrs. Thompson enseñaba, le era requerido revisar el historial de cada niño, ella dejó el expediente de Teddy para el final.

Cuando ella revisó su expediente, se llevó una gran sorpresa. La Profesora de primer grado escribió: "Teddy es un niño muy brillante con una sonrisa sin igual. Hace su trabajo de una manera limpia y tiene muy buenos modales... es un placer tenerlo cerca".

Su profesora de segundo grado escribió: "Teddy es un excelente estudiante, se lleva muy bien con sus compañeros, pero se nota preocupado porque su madre tiene una enfermedad incurable y el ambiente en su casa debe ser muy difícil".

La profesora de tercer grado escribió: "Su madre ha muerto, ha sido muy duro para él. El trata de hacer su mejor esfuerzo, pero su padre no muestra mucho interés y el ambiente en su casa le afectará pronto si no se toman ciertas medidas".

Su profesora de cuarto grado escribió: "Teddy se encuentra atrasado con respecto a sus compañeros y no muestra mucho interés en la escuela.No tiene muchos amigos y en ocasiones duerme en clase".

Ahora Mrs. Thompson se había dado cuenta del problema y estaba apenada con ella misma. Ella comenzó a sentirse peor cuando sus alumnos les llevaron sus regalos de Navidad, envueltos con preciosos moños y papel brillante, excepto Teddy. Su regalo estaba mal envuelto con un papel amarillento que él había tomado de una bolsa de papel.

A Mrs. Thompson le dio pánico abrir ese regalo en medio de los otros presentes. Algunos niños comenzaron a reír cuando ella encontró un viejo brazalete y un frasco de perfume con solo un cuarto de su contenido.

Ella detuvo las burlas de los niños al exclamar lo precioso que era el brazalete mientras se lo probaba y se colocaba un poco del perfume en su muñeca.

Teddy Stoddard se quedó ese día al final de la clase el tiempo suficiente para decir:
"Mrs. Thompson, el día de hoy usted huele como solía oler mi mamá".

Después de que el niño se fue ella lloró por lo menos una hora..

Desde ese día, ella dejó de enseñarles a los niños aritmética, a leer y a escribir.

En lugar de eso, comenzó a educar a los niños. Mrs. Thompson puso atención especial en Teddy.
Conforme comenzó a trabajar con él, su cerebro comenzó a revivir. Mientras más lo apoyaba, él respondía más rápido.

Para el final del ciclo escolar, Teddy se había convertido en uno de los niños más aplicados de la clase y a pesar de su mentira de que quería a todos sus alumnos por igual, Teddy se convirtió en uno de los consentidos de la maestra.

Un año después, ella encontró una nota debajo de su puerta, era de Teddy, diciéndole que ella había sido la mejor maestra que había tenido en toda su vida. Seis años después por las mismas fechas, recibió otra nota de Teddy, ahora escribía diciéndole que había terminado la preparatoria siendo el tercero de su clase y ella seguía siendo la mejor maestra que había tenido en toda su vida.

Cuatro años después, recibió otra carta que decía que a pesar de que en ocasiones las cosas fueron muy duras, se mantuvo en la escuela y pronto se graduaría con los más altos honores. Él le reiteró a Mrs. Thompson que seguía siendo la mejor maestra que había tenido en toda su vida y su favorita.

Cuatro años después recibió otra carta. En esta ocasión le explicaba que después de que concluyó su carrera, decidió viajar un poco. La carta le explicaba que ella seguía siendo la mejor maestra que había tenido y su favorita, pero ahora su nombre se había alargado un poco, la carta estaba firmada por Theodore F. Stoddard, MD.

La historia no termina aquí, existe una carta más que leer, Teddy ahora decía que había conocido a una chica con la cual iba a casarse.

Explicaba que su padre había muerto hacía un par de años y le preguntaba a Mrs. Thompson si le gustaría ocupar en su boda el lugar que usualmente es reservado para la madre del novio, por supuesto Mrs. Thompson acepto y adivinen...

Ella llega usando el viejo brazalete y se aseguró de usar el perfume que Teddy recordaba que usó su madre la última Navidad que pasaron juntos. Se dieron un gran abrazo y el Dr. Stoddard le susurró al oído, "Gracias Mrs.Thompson por creer en mí. Muchas gracias por hacerme sentir importante y mostrarme que yo puedo hacer la diferencia".

Mrs. Thompson con lágrimas en los ojos, tomó aire y dijo, "Teddy, te equivocas, tú fuiste el que me enseñó a mí que yo puedo hacer la diferencia.

"No sabía cómo educar hasta que te conocí".



 Alegra el corazón de alguien hoy... comparte este mensaje. Recuerda que a donde quiera que vayas y hagas lo que hagas, tendrás la oportunidad de tocar y/o cambiar los sentimientos de alguien, trata de hacerlo de una forma positiva.

"Los amigos son Ángeles que nos levantan sobre nuestros pies cuando nuestras alas tienen problemas para recordar como volar".

lunes, 5 de noviembre de 2012

Hay otros Mundos donde cantar...

Cuando yo era niño, mi padre tenía uno de los primeros teléfonos de nuestro vecindario. Recuerdo bien la vieja caja pulida clavada a la pared y el brillante auricular colgado en el lateral de la caja. Yo era demasiado pequeño para alcanzar el teléfono, pero solía escuchar con fascinación cuando mi madre hablaba por él.

Entonces descubrí que en alguna parte dentro de ese maravilloso dispositivo, vivía una extraña persona - su nombre era "Información Por Favor" y no había nada que ella no supiese. "Información Por Favor" podía proporcionarte el nombre de cualquiera y la hora exacta.

Mi primera experiencia personal con este "genio de la lámpara" llegó un día mientras mi madre visitaba a un vecino. Divirtiéndome con el banco de herramientas del sótano, me aplasté el dedo con un martillo. El dolor era terrible, pero allí no parecía haber ninguna razón para llorar porque en casa no había nadie que me pudiese consolar. Caminé de un lado a otro por la casa chupando mi dedo palpitante y finalmente llegué a la escalera.

¡El teléfono! Rápidamente corrí a por el taburete en el recibidor y lo arrastré hasta el rellano de la escalera. Subiéndome a él, descolgué el receptor y lo mantuve junto a mi oreja. "Información Por Favor", dije al micrófono justo sobre mi cabeza. Un clic o dos y una vocecita clara habló en mi oído.

"Información." "Me he lastimado el dedo. . ." gemí al teléfono. Las lágrimas llegaron sin demasiado esfuerzo ahora que tenía audiencia.

"¿No está tu madre en casa?" preguntó. "Nadie más que yo está en casa." sollocé. "¿Estás sangrando?" "No," repliqué. "Me he golpeado el dedo con el martillo y me duele." "¿Puedes abrir la nevera?" preguntó. Dije que podía. "Entonces corta un trocito de hielo y mantenlo junto a tu dedo," dijo la voz.

Después de aquello, llamaba a "Información Por Favor" para cualquier cosa. La llamé para que me ayudara con la geografía y me dijo donde estaba Filadelfia. Me ayudo con las matemáticas. Me dijo que mi ardilla, que había cogido en el parque justo el día de antes, comería frutas y nueces.

Por aquel entonces, Petey, nuestro canario, murió. Llamé a "Información Por Favor" y le conté la triste historia. Ella escuchó y después dijo lo que usualmente los adultos dicen para consolar a un niño. Pero yo estaba desconsolado. Le pregunté, "¿Por qué los pájaros pueden cantar tan bellamente y llevar alegría a todas las familias, solo para acabar como un montón de plumas en el fondo de la jaula?" Ella debió sentir mi profunda inquietud, porque dijo sencillamente, "Paúl, recuerda siempre que hay otros mundos donde cantar."

De alguna forma me sentí mejor. Otro día estaba en el teléfono. "Información Por Favor". "Información," dijo la, ahora familiar, voz. "¿Cómo se deletrea aprieto?" pregunté.

Y todo ello tuvo lugar en un pequeño pueblo en el Noroeste de la costa del Pacífico.

Cuando tenía 9 años me mudé a través del país a Boston. Eché mucho de menos a mi amiga. "Información Por Favor" pertenecía a aquella vieja caja de madera allá en casa, y de ningún modo pensé intentarlo con el increíble y brillante nuevo teléfono situado en la mesa en el recibidor. Cuando llegué a la adolescencia, las memorias de aquellas conversaciones infantiles, en realidad nunca me abandonaron. A menudo, en momentos de duda y confusión, podía apelar a una serena seguridad y la tenía. Apreciaba ahora cuan paciente, compresiva y amable era ella para haber gastado su tiempo en un niño pequeño.

Unos pocos años más tarde, en mi ruta hacia el oeste hacia la universidad, mi avión aterrizó en Seattle. Tenía algo así como media hora entre avión y avión. Pasé alrededor de 15 minutos al teléfono con mi hermana que entonces vivía allí. Entonces, sin pensar en lo que estaba haciendo, marqué la operadora de mi pueblo natal y dije, "Información Por Favor".

Milagrosamente, oí la menuda y clara voz que conocía tan bien, "Información."

No lo había planeado, pero me oí a mí mismo diciendo, "¿Puede decirme cómo se deletrea aprieto?" Hubo una larga pausa. Entonces vino la respuesta en voz baja, "supongo que tu dedo ya debe estar curado." Reí. "Así que realmente eres tú aún," dije. "Me pregunto si tienes idea de cuánto significaste para mí en aquel tiempo." "Me pregunto," dijo ella, "si sabes lo mucho que tus llamadas significaban para mí. Nunca he tenido hijos y solía esperar tus llamadas." Le dije cuan a menudo había pensado en ella a lo largo de los años y le pregunté si podía llamarla de nuevo cuando volviera a visitar a mi hermana. "Por favor, hazlo," dijo. "Pregunta por Sally."

Tres meses después estaba de vuelta en Seattle. Una voz diferente contestó, "Información." Pregunté por Sally. "¿Es usted un amigo?" dijo ella. "Sí, un muy antiguo amigo," respondí. "Siento tener que decirle esto," dijo. "Sally había estado trabajando a tiempo parcial los últimos años porque estaba enferma. Murió hace cinco semanas." Antes de que pudiera colgar dijo, "Espere un momento. ¿Dijo que su nombre era Paúl?" "Sí." "Bien, Sally dejó un mensaje para usted. Lo anotó por si usted llamaba. Déjeme leérselo."

La nota decía, "Dile que aún digo que hay otros mundos donde cantar. Él sabrá lo que quiero decir."

Le di las gracias y colgué. Sabía lo que Sally quería decir.