viernes, 16 de noviembre de 2012
Mientras hay cuerda, hay esperanza
Se cuenta una historia sobre un petrolero que comenzó a cavar un nuevo pozo en sus tierras. En la jerga de los campos petroleros, la tubería de perforación se conoce como “cuerda”.
Después de cavar a gran profundidad, aún no descubría petróleo. El propietario decidió que se trataba de un pozo muerto, ordenó al jefe de la tripulación que lo tapara. Lo reportaría como pérdida total.
Mientras tanto, el capataz llamó al perforador y le preguntó cuánta “cuerda” quedaba en la instalación. “De 2 a 3 metros” replicó éste. “Entonces sigue perforando” gritó el capataz. Luego de perforar 60 cm. más, llegó al petróleo y fue uno de los pozos más productivos en todo el campo.
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