lunes, 19 de noviembre de 2012

Se encuentra en tus manos


En la parte de una colina sobre la hermosa ciudad de Santa Bárbara, se encontraba un anciano a quien las personas consideraban un sabio. 


Dice la leyenda que podía responder cualquier pregunta que se le hiciera. Dos muchachos locales decidieron que podrían engañar al anciano. Siguiendo un plan que consideraban infalible, los muchachos capturaron un pequeño pájaro y se dirigieron a la cima de la montaña. 

Mientras se aproximaban al sabio, uno de ellos puso al pájaro en sus manos, mientras lo sostenía en la espalda. “Anciano sabio”, preguntó “¿me puedes decir si el pájaro que tengo en mis manos está vivo o muerto?”.

El anciano miró a los muchachos y, sin titubear, contestó, “mi querido muchacho, si te dijera que el pájaro está vivo, cerrarás las manos y lo aplastarás hasta que muera. Y si te digo que está muerto, abrirás las manos y lo dejarás volar”. Continuó “ya lo ves, chico, en tus manos retienes el poder de la vida y la muerte. Es una responsabilidad terrible”. 

Los muchachos quedaron asombrados. Se miraron entre sí en un pasmo total. Este anciano de verdad es sabio, muy sabio, pensaron. No lo engañaron ni por un minuto.

El anciano se mesó la barba larga blanca, sonrió con amabilidad y los miró directo a los ojos. Dijo, “esto les digo a ambos sin calificarlos”, explicó con tono sincero. “En sus manos tienen las semillas del fracaso o el potencial del éxito. Sus manos son muy capaces, pero deben usarlas para las cosas apropiadas. Deben utilizarlas para cosechar las recompensas que son capaces de alcanzar”.

Mientras los atónitos muchachos descendían de la montaña, el viento de una nueva actitud soplaba en torno a ellos, y ansiosamente liberaron al pájaro cautivo. Lo vieron sacudir las alas y siguieron con la vista su vuelo ascendente hacia la libertad. 

Fue en ese momento que los muchachos comprendieron lo precioso que era el consejo del anciano maestro.

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