jueves, 15 de noviembre de 2012
La actitud determina la Respuesta
Un muchacho joven estaba sentado en el pórtico de una granja con su abuelo. Escucharon que un coche venía por el camino de terracería que pasaba cerca de la granja. Cuando el conductor del automóvil, que tenía matrícula de otra provincia, los vio en el pórtico, se detuvo a preguntar la dirección para llegar a un pueblo cercano.
Después de recibir la dirección del anciano, el conductor caminó de regreso a su coche. Había dado sólo unos pasos cuando titubeó e hizo una pregunta torpe al anciano, “dígame señor, ¿cómo son las personas de por aquí?” “¿Por qué la pregunta?” respondió el abuelo.
Acercándose algunos pasos, el extraño dijo, “acabo de salir de un pueblo donde las personas eran un grupo de snobs. Nunca había estado con unas personas menos amistosas en mi vida”. El extraño continuó, es decir, viví en ese pueblo durante más de un año y ni una sola vez me sentí parte de la comunidad”. “Supongo que encontrará a las personas de por aquí más o menos iguales”, replicó el anciano.
El extraño se despidió y se alejó. El nieto lucía sorprendido, pero no dijo nada. Pocas horas después, otro automóvil se detuvo enfrente de la granja donde los dos seguían sentados en el pórtico. La conductora con gran sonrisa en la cara, caminó con paso vivo hacia la entrada y preguntó la forma de llegar al mismo pueblo; después de anotar con cuidado las instrucciones, también preguntó, “dígame, ¿cómo son las personas de por aquí?”.
Una vez más el anciano granjero cuestionó, “¿Por qué lo pregunta?” “Usted verá, me estoy mudando desde unos de los pueblos pequeños más agradables que usted pudiera conocer”. Respondió la mujer con una sonrisa. “Esas personas hicieron sentirme en casa. Los vecinos eran muy amistosos. Sentía que había vivido allí toda mi vida. “Bueno”, dijo el anciano, “usted encontrará que las personas de por aquí son casi iguales”.
La mujer se subió al automóvil y se alejó. El muchacho se volvió hacia a su abuelo en una expresión sorprendida y preguntó, “abuelo, ¿por qué diste a estos extraños distintas respuestas a la misma pregunta?”.
El abuelo puso la mano en el hombro del muchacho y respondió, “por que, muchacho, es la actitud de una persona hacia la comunidad la que determina cómo ésta les responderá. Las personas de casi todo el país son casi iguales”.
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