Yo acompañaba a un amigo al quiosco de periódicos.
Mi amigo saludó amablemente al vendedor, pero, de vuelta, recibió un grosero tratamiento. Tiró el periódico en su dirección; mi amigo sonrió atentamente.
Más tarde, le pregunté:
-¿Él siempre te trata asi, con tanta grosería?
-Si, lamentablemente, es siempre así.
- ¿Y tú? ¿Siempre eres amable con él?
-Si, lo soy.
-No entiendo. ¿Por que eres tan educado, cuando él es tan estúpido contigo?
- Porque no quiero que él decida cómo debo actuar.
Nosotros somos nuestros "propios destinos". No debemos bajarnos delante de cualquier viento que sople, ni estar a la disposición del mal humor, de la mezquindad, de la impaciencia y de la rabia de los otros. No son los ambientes los que nos transforman sino nosotros quienes transformamos los ambientes.
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