sábado, 27 de octubre de 2012

Corazón Abierto


Mañana en la mañana abriré tu corazón, le explicaba el cirujano a un niño.
Y el niño interrumpió:

- ¿Usted encontrará a Jesús allí?

El cirujano se quedó mirándolo, y continuó:


- Cortaré una pared de tu corazón para ver el daño completo.
- Pero cuando abra mi corazón, ¿encontrará a Jesús ahí?, volvió a interrumpir el niño.
 

El cirujano se volvió hacia los padres del niño, quienes estaban sentados tranquilamente.

- Cuando haya visto el daño que hay allí, planearemos lo que sigue, ya con tu corazón abierto.
- Pero, ¿usted encontrará a Jesús en mi corazón? Mi padre dice que Él vive allí.


El cirujano pensó que era suficiente y le explicó:
 

- Te diré que encontraré en tu corazón: encontraré músculos dañados, baja respuesta de glóbulos rojos, y debilidad en las paredes y vasos.
 

Una vez que te haya abierto y visto tu corazón, me daré cuenta si te podemos ayudar o no.
- ¿Pero encontrará a Jesús allí también? Es su hogar, Él vive allí, siempre está conmigo.

El cirujano no toleró más los insistentes comentarios y se fue. 

Enseguida se sentó en su oficina y procedió a grabar sus estudios previos a la cirugía: aorta dañada, vena pulmonar deteriorada, degeneración muscular cardiaca masiva. Sin posibilidades de trasplante, difícilmente curable.
 

Terapia: analgésicos y reposo absoluto. Pronóstico: tomó una pausa y en tono triste dijo: muerte dentro del primer año. Entonces detuvo la grabadora. Pero, tengo algo más que decir:
 

- ¿Por qué? -pregunto en voz alta- ¿Por qué le hiciste esto a él? Tú lo pusiste aquí, tú lo pusiste en este dolor y lo has sentenciado a una muerte temprana. ¿Por qué?
 

De pronto, Dios nuestro Señor le contestó:
- El niño, mi oveja, ya no pertenecerá a tu rebaño porque él es parte del mío y conmigo estará toda la eternidad. Aquí en el cielo, en mi rebaño sagrado, ya no tendrá ningún dolor, será confortado de una manera
inimaginable para ti o para cualquiera. Sus padres un día se unirán con él, conocerán la paz y la armonía juntos, en mi reino y mi rebaño sagrado continuará creciendo.

El cirujano empezó a llorar terriblemente, pero sintió aún más rencor, no entendía las razones. Y replicó:
- Tú creaste a este muchacho, y también su corazón ¿Para qué? ¿Para que muera dentro de unos meses?
 

El Señor le respondió:
- Porque es tiempo de que regrese a su rebaño. Su tarea en la tierra ya la cumplió. Hace unos años, envié una oveja mía con dones de doctor para que ayudara a sus hermanos, pero con tanta ciencia se olvidó de su
Creador.
 

Así que envié a mi otra oveja, el niño enfermo, no para perderlo sino para que regresara a mí aquella oveja perdida hace tanto tiempo.

El cirujano lloró y lloró inconsolablemente. Días después, luego de practicar la cirugía, el doctor se sentó a un lado de la cama del niño; mientras que sus padres lo hicieron frente al médico. El niño despertó y murmurando rápidamente preguntó:
 

- ¿Abrió mi corazón?
- Sí -dijo el cirujano-.
- ¿Qué encontró? - preguntó el niño-.
- Tenías razón, encontré allí a Jesús.

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