sábado, 20 de octubre de 2012

Rutina


Un turista paseaba por un barrio aristocrático de Madrid. De pronto, sorprendido, observó a un hombre que con gran esfuerzo intentaba introducir un caballo por la puerta principal de una mansión.


-Por favor, señor, ayúdeme con este animal -suplicó el caballero.


El caminante colaboró y el caballo entró en la hermosa casa.


-Por favor, señor, acompáñeme a subirlo hasta el primer piso -le solicitó el dueño de la propiedad.


-¿Al primer piso? ¡La escalera está alfombrada!


-Sí, tenga usted la amabilidad. Se lo pido muy especialmente.


Y el caballo llegó muy mansamente al primer piso.


-Por favor, ya estamos cerca. Necesito llevarlo hasta el baño...


Majestuoso, el corcel entró en el lujoso baño.


-Por favor, mi último ruego. Ayúdeme a meterlo dentro de la bañera.


Con gran esfuerzo ambos hombres consiguieron introducir al dócil animal en la posición deseada. El propietario lo sujetó, cerró la mampara y con satisfacción se dirigió a su providencial ayudante:


-Le estoy muy agradecido. Le invito a lo que guste: café, una copa... No me tome por loco, soy una persona serena y controlada. Le explicaré... Y se fueron a hablar al salón.


-Mire, amigo...; vivo con una mujer que lo sabe todo.


De nada se asombra. Cualquier comentario mío sobre lecturas, amigos, trabajo, siempre provoca en ella la misma respuesta: "¡Ah, eso ya lo sé!" Imagínese lo que va a significar hoy, para mí, esperarla aquí sentado,  verla llegar, que me salude, suba a su habitación, vaya a ducharse y salga gritando por la escalera:


"¡Hay un caballo en la bañera!"¡Usted sabe lo que voy a sentir cuando le responda "¡Ah, eso ya lo sé!".

¿Cuántos caballos tenemos que meter en algunos lugares para generar un poco de asombro, de inteligencia entre tanta rutina?.


¡Tenemos que atrevernos a vivir, a sentir la libertad de ser espontáneos día a día, de asombrarnos, de buscar los instantes o momentos de paz y felicidad que nos brinda la naturaleza que nos rodea con toda su belleza, en los seres humanos que se encuentran a nuestro alrededor, y que tal pareciera que pudieramos ver a través de ellos sin percatarnos de la belleza de su alma, de su físico y de sus acciones! Existen tantas cosas que nos llaman al asombro, a llenarnos de vida nueva... No te dejes caer en la Rutina...

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