jueves, 4 de octubre de 2012

Sabiduría

Había una vez un niño pequeño que tenia mal temperamento. Su padre le dio una funda con clavos y le dijo que cada día que el perdiera el temperamento, debía clavar un clavo en la madera de la cerca.

En el primer día el hijo había clavado 37 clavos en la cerca. En las siguientes semanas, cuando el ya había aprendido a controlar su ira el numero de clavos clavados en la cerca fue disminuyendo gradualmente. Él descubrió que era mas fácil controlarse a si mismo que clavar clavos en la cerca. Finalmente llego el día en que el muchacho no perdió mas el temperamento para nada y le contaba su padre acerca de su logro y el padre le dijo que, en adelante, sacara un clavo por cada día que fuera capaz de no perder el control.


El tiempo paso y el joven fue finalmente capaz de decirle a su padre que ya había sacado todos los clavos. 


El padre le tomo de la mano a su hijo y le llevo a la madera de la cerca y le dijo: muy bien hecho hijo pero mira ahora los huecos en la cerca.

La cerca nunca será la misma. Cuando dices cosas con ira, dejas una cicatriz tal como esta en la cerca. Tu puedes hundir un cuchillo en el cuerpo de una persona y retirarlo. No importara cuantas veces puedas decir lo siento, que la herida estará allí todavía. Una herida verbal es tan mala como una herida física.

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